¡Ahí viene la plaga!: crisis de comunicación en la Iglesia de Xalapa

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Los reporteros esperan ansiosos el día domingo, para ver con qué otra jalada sorprenderá en su homilía el Arzobispo de Xalapa Mons. Hipólito Reyes Larios.

Medios de comunicación regionales, nacionales, y hasta de talla internacional (Telemundo) han dado extensa cobertura del lamentable lapsus lingue del jerarca católico con respecto de las madres solteras. De acuerdo con el registro en audio de la polémica homilía del domingo 21 de junio, publicado en la plataforma Soundcloud, y disponible para todo el mundo, el término que usó el obispo fue “epidemia”, y no “plaga” (palabras que no distan semánticamente, por lo que no hay mucho consuelo), refiriéndose atropelladamente al fenómeno de la paternidad irresponsable con el que aumenta el número de madres solteras: “…y eso se hace una epidemia, porque después la que es hija de madre soltera al rato no tiene otro modo más que ser madre soltera, y hasta lo propicia inconscientemente”.

Algún avispado, con tal de provocar jaleo y encontrar la de ocho, habrá optado por cambiar los vocablos y posteriormente se generó un efecto bola de nieve provocando una avalancha mediática que representó la peor crisis de comunicación e imagen de la Arquidiócesis de Xalapa desde la aprehensión del padre Rafael Muñiz en el 2009, acusado de formar parte de una red de pederastia internacional.

Las que llegaron como verdadera plaga para el repudiado obispo fueron las críticas en redes sociales. Cientos de mensajes de rechazo circulaban en Facebook y Twitter, algunos mesurados, otros, más bien coléricos y viscerales. Vaya, a Reyes Larios se le dijo de todo.

Vivimos inmersos en una realidad que la Iglesia de Xalapa se ha empecinado en ignorar: subestimar el poder de la opinión pública en redes sociales puede significar la muerte.

Dos ejemplos de crisis de comunicación a nivel nacional y local ocurridos esta semana: el más lamentable fue el caso Maskota, donde un video hecho viral en el que un empleado de la tienda de animales maltrata a un perro, movilizó a la ciudadanía, que en minutos pasó de los simples comentarios en redes a tomar acciones como la de manifestarse afuera de la tienda donde sucedió el incidente, pidiendo, literalmente el cierre, no solo de esa, sino de todas las sucursales del corporativo. ¿Cuál fue la respuesta inmediata de la empresa?: denunciar ante las autoridades civiles a sus propios empleados, y no oponer resistencia ante la clausura de la señalada tienda. Habrá que ver qué estrategias de comunicación establecen para restituir poco a poco su imagen pública; por lo pronto, los últimos informes dicen que el susodicho empleado fue golpeado por un grupo de personas, en represalia, obviamente, de sus acciones inhumanas.

El exitoso Grupo Mandarin, con operación en Xalapa, fue señalado de que en uno de sus establecimientos del puerto de Veracruz una persona fue agredida y sacada del lugar por miembros del staff con base en expresar abiertamente sus preferencias sexuales. La controversia en redes no tuvo mucho eco; sin embargo, la respuesta del corporativo fue rápida y adecuada: en cuestión de horas circulaba en medios de información un comunicado donde no solo se reprobaba cualquier manifestación de intolerancia dentro y fuera de sus establecimientos, sino que además, decían, estaban dispuestos a colaborar con las autoridades facilitando los registros de las cámaras de seguridad en el caso de que procediera una denuncia por parte de los supuestos afectados.

La Iglesia de Xalapa, como institución, no está preparada para reaccionar pronta y estratégicamente ante una crisis de comunicación. Casi tres días pasaron para que el Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa, a cargo del Pbro. Manuel Suazo Reyes, diera una respuesta de la polémica acontecida. ¡Tres días!, que en tiempos de comunicación corporativa representan un verdadero desastre.

El parco, distante y hasta altanero comunicado que calificaba a quienes aprovecharon la oportunidad para descalificar moralmente a la cabeza de la Iglesia Xalapeña de ser unos “tendenciosos”, nada hizo por calmar los ánimos enardecidos.

En ningún momento Suazo Reyes expresó que el obispo se sentía preocupado por el efecto negativo que él mismo causó debido a sus palabras, o con el ánimo dispuesto a una disculpa pública por su error.

¿Esta es la manera en la que la Iglesia Católica de Xalapa resuelve sus problemas de comunicación e imagen?

Por supuesto que la misiva no tuvo el efecto esperado, y por ello un día después Hipólito Reyes, casi a regañadientes se disculpó a nivel nacional a través del noticiario radial de la conocida periodista Adela Micha. ¿En cuánto les habrá salido el chistecito?

En conclusión la iglesia xalapeña y el padre Suazo Reyes tienen aún mucho que aprender. En los tiempos de las redes sociales nadie es intocable, ni gobierno ni iglesia; aun cuando se meta autogol o el golpe venga fijo, descarado. Ya suficiente tiene la institución de más de dos mil años de existencia con las crisis de legitimación, fe, e identidad, como para actuar a la defensiva ante un problema de comunicación, actuar de modo soberbio y arrogante, cerrando ojos y oídos a la crítica, al rechazo de los sectores sociales, al reclamo de quienes se sienten insultados con sus lamentables actos o declaraciones. Decía el cura de Ars: quita la humildad, y todas las virtudes desaparecen.

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