Amor-fo

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Cuando todo lo demás falla, siempre podemos regresar al amor.

El amor es un punto cero, un refugio para las almas en pena, para los cuerpos cansados, para los corazones dolidos, es la fuente que nos da vida, que nos lleva a dar un paso más, la inspiración de grandes obras, el mejor consuelo en el peor momento.

Hay amores que duelen, amores que saben, amores que nos hacen reír, amores baratos, amores oscuros, amores imposibles, amor a uno mismo, amor a la patria, amor a la madre, amor al pambazo, amor etc.

Lo importante es amar, poner el corazón sobre la tabla de picar y otorgarle el cuchillo de chef  (o de carnicero) a alguien o algo más, esperando lo mejor, confiando ciegamente.

Amor-fo es algo más bien acertado en lo que veo a diario, “amigos”, “queridos”, “compañeros”, “amigobios”, y tantos otros términos que van desde lo cursi a lo triste y de vuelta. Amores sobran pero compromisos faltan, uno dice que amar es compartir, que lo importante es el sentimiento, que son es lo que son y no hace falta definirlo. Noble visión, romántica a morir pero, ¿es funcional?

Si vemos la otra cara de la moneda, la parte seria, tampoco encontramos un panorama muy alentador. En México uno de cada cinco matrimonios termina en divorcio, entonces ¿dónde está el amor?

Amar o no amar, ninguna parece funcionar, ¿acaso sería más sencillo con un manual de instrucciones? ¿y si el problema no eres tú, si no yo?

Si suponemos por un momento que nuestra generación está entrenada a querer todo, poder tener todo pero no saber cuidarlo, podríamos fácil y rápidamente solucionar el rompecabezas de las relaciones (ojo que el amor se quedó guardado quién sabe dónde).

Llámenme anticuado pero creo que involucrarse un poco más en (todo en realidad) las relaciones que establecemos con los demás y tomar más responsabilidad de nuestras acciones, así como tratar de llevar una buena convivencia (esto implica saber cuándo ceder) podría elevar drásticamente nuestros niveles de felicidad.

Hay que practicar lo que predicamos, ¿no? Hay que salir a veces del reino mágico del amor y mezclarlo un poco con la realidad, la responsabilidad, lo práctico, lo divertido, lo aburrido y con lo que sea necesario para poder integrarlo al mundo. Dejar de ser zombies del amor (o amargados del amor) y empezar a ser entes que funcionan en la “zoociedad” moderna.

O no, como gusten.

Pepe Pecas

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