De cómo fui a ver a los Stones.

0
38

Marzo 13. No pude dormir. Estoy muy emocionado.

Marzo 14.

6:30. Desperté sintiendo la emoción en el estómago ¿mariposas? No sé. Se siente como un enjambre enloquecido.

7:30. Desayuné pan con Nutella™. Creo que debo desayunar ligero porque: a. Me voy a comprar una torta de milanesa de Don Chema y b. Siempre como mucho en los conciertos. Sigo muy emocionado.

8:00. Planché mi ropa. Me voy a poner mi camiseta favorita.

8:30. Me meto a bañar. Viajaré ocho horas con otras personas y no quiero que sufran lo que yo he sufrido. Desodorante mucho.

9:30.Tengo listo un playlist diseñado científicamente para adaptarse al estado de ánimo del grupo según diferentes condiciones.

10:30. La hielera que me prestarían no es lo suficientemente grande. Apenas le cabe un cartón sin hielo.

10:40. Estoy un poco preocupado porque no he ido al baño aún. Hay que dejar hecho en casa para no pasar malos ratos. Eso lo aprendí en la NASA O ALGO.

10:45. La mente usa demasiados hábitos. Creo el ambiente correcto y al fin usé el baño (fuera de hábito fuera de horario). Estoy listo.

11:30. Vine a la taquería de Don Chema a comprar una torta de milanesa con queso para el viaje. También me como tres tacos, uno de suaderito y dos de tripa. Es un viejo ritual. Soy gente de rutinas. Necesito el orden de esta torta de milanesa.

12:30. Dejo el auto en la casa de mis padres. Salimos a las 13 y yo ya quisiera estar allá sintiéndome chavo. Mi canción favorita de los Rolling Stones es Dead Flowers, me recuerda malos tiempos que se convirtieron en algo mejor. No creo que la toquen. Compré mi primer disco de  ellos en 1997. Gran año. Usé los puntos de regalo de mi primera tarjeta de crédito. En ese tiempo, Beast of Burden me hacía llorar.

12:35. Ya lleguen, los estoy esperando.

12:40. Tush ya nos estaba esperando. Luego llega Bir. Es hora de reunirnos. Vamos al OXXO a comprar provisiones. Somos adultos y conocemos el compromiso que requiere el rocanrol. Compramos cerveza, mucha cerveza, llevo una botella de escocés, alguien lleva un bourbon, hay ron y alguna despistada lleva sidra de manzana. Nos acomodamos. Es hora.

13:30. El tránsito está muy lento. Escuchamos a Them Crooked Vultures. Vamos haciendo chistes de viejos. Podemos porque nosotros somos añejos igual. Bebo un par de cervezas. Y luego bourbon. Nos detenemos a orinar con más frecuencia de la que me gustaría. Yo aprovecho para beber un cigarrillo en cada parada.

15:00. He bebido lo necesario pero ya tengo hambre, yo siempre tengo hambre. Más bourbon.

16:00. Me duele la panza de tanto reír. Son buena compañía. Ahora escuchamos a Slipknot. Decimos que hace canciones cursis de amor.

17:00. Hay un tránsito muy lento en la carretera. Comenzamos a preocuparnos un poco. Momentos antes, otros viajeros tenían problemas con su camioneta y estaban alarmados porque podrían no llegar al concierto. Es muy trágico pero al menos no es por un accidente, es una falla mecánica. Gracias a la torta de Don Chema aplaco el hambre. También me comí un Mordisco, unos Cheetos y más cerveza que de alguna forma también es comida.

18:30. Al fin estamos en el gran Foro Sol. Probablemente el lugar que más he visitado en la capital y también el que mejor conozco. Me quito el cinturón, guardo mis cigarros y me pongo mi chaqueta porque está bajando mucho la temperatura. Mi plan es ir a los tacos y luego comprar unas camisetas. Solo hago lo segundo. Me como un elote delicioso mientras recorremos los puestos de ropa. Todo mundo sabe que las camisetas pirata cuestan significativamente menos y son de mejor calidad que los productos oficiales. Sé qué quiero. Una camiseta blanca con el legendario logo de los Stones. Nada más. Hay fiesta. Todos estamos muy contentos.

19:30. Al entrar ya está tocando Little Jesus. No tocan mal pero no se puede apreciar muy bien porque los telómeros siempre tienen el peor sonido. Hay gente en sus móviles, clavados como huyendo de sentirse intimidados por las 50 mil personas que comienzan a llenar el lugar. Detrás de nosotros hay una familia. Están muy emocionados. Hay muchas fotos. Selfies con las pantallas de la banda de fondo. Estoy tan emocionado que no encuentro acomodo.

21:00 Se apagan las luces. Ahora sí. Es momento. Aparece Keith Richards tocando los acordes de ‘Start me up’. Es mi canción de despertador y a pesar de escucharla todas las mañanas, esta vez es diferente. Hay gente grabando todo. Me irritan como siempre. Decido ignorarlos y disfrutar la experiencia.

‘It’s only rock ’n’ roll (but I like it)’ me recuerda la adolescencia, el sentimiento de inadaptado de la mayoría de los adolescentes. Mi madre preguntando por qué me gustan esas cosas. Sólo es rocanrol pero igual me gusta mucho.

Aparecen unos dados, sé que es ‘Tumbling dice’. Pienso en el verano del 2000, recostado en el pasto con tantos años por delante. Qué buen año.

Sólo pude comprar un disco nuevo de los Stones, fue Bridges to Babylon (1997), probablemente tenía más conocimiento sobre la música o el gusto se había extendido. No sé. Mi favorita siempre fue ‘Out of control’, describe perfectamente aquel año: “I was young, I was foolish, I was angry, I was vain, I was charming, Feeling lucky”.

Tocan ‘Wild Horses’, la única canción de ellos que puedo más o menos tocar en la guitarra. El amor adulto. Eso es.

Mucho rocanrol, la mezcla de country y blues, las guitarras hermosas de Keith Richards, los movimientos locos de Jagger, lo imperturbable de Charlie Watts, la sonrisa de Sasha Allen, Chuck Libelle tocando el honky tonk, Darryl Jones provocando las caderas. Sé que es el espectáculo que es una fantasía pero los veo sonreír y tocar alegres. Qué feliz soy.

El mejor momento es cuando Sasha Allen canta en ‘Gimme Shelter’. Esa morena cantando para los  50 mil en el foro. Qué bello espectáculo.

Luego aparecen los símbolos oculistas, van a tocar ‘Sympathy for the devil’. Me río porque mi abuela estaría escandalizada. Cabras, pentagramas, cruces invertidas. Es perfecto. Entiendo la construcción poética, la metáfora de entender el mal necesario. A lo mejor estoy racionalizando. Es rocanrol.

Un coro aparece, cantan la introducción de el momento que más me conmovió. No lloré esta vez. No pude. Pero entendí claramente el mensaje. Mejor que antes. Mejor que nunca. Debe ser la experiencia. Los últimos años. La última década. O a lo mejor los recientes días:

“You can’t always get what you want, but if you try sometimes, well you just might find you get what you need”.

11 y algo. Caminamos de vuelta buscando un baño. Estamos tan contentos. Es una noche hermosa, es una noche tan hermosa.

 

 

Comentarios

comentarios