El motociclista, satanizado

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El motociclista satanizado - xalapo.com
El Motociclista, satanizado.

Mi ciudad, lugar con más autos por metro cuadrado de todo el país, tiene, por tal motivo, un grave problema de movilidad urbana. Todos los días cientos de horas productivas de los xalapeños son desperdiciadas en trayectos que, aunque cortos en su mayoría, son realizados en mucho tiempo debido a los embotellamientos que se dan en casi todas sus calles y avenidas.

Para tratar de resolver esto los ciudadanos han empezado a recurrir a transportes alternativos, como la bicicleta y la motocicleta, enfrentándose a un nuevo panorama de movilidad urbana que tiene sus pros y sus contras. Los beneficios son evidentes tanto para ciclistas como para motociclistas, pues la agilidad de sus vehículos les permiten sortear los atascos viales, por ende disminuyen sus tiempos de traslado, sus gastos por estacionamiento y su carga emocional por el estrés que el tráfico vehicular les produce. Las desventajas, obvio, existen también; el clima veleidoso de nuestra capital es una de ellas, la falta de lugares especiales para bicis y motos en los estacionamientos es otra, sin embargo, el principal problema al que se enfrentan es a la intolerancia vial de los automovilistas.

Los que han decidido usar una motocicleta como medio de transporte, además, tienen que enfrentar un estigma que el motociclista ha tenido desde siempre: el de vándalo. Desde tiempos inmemoriales la percepción de la gente en general, quizá inoculada en su cerebro por muchas películas del género, es la de que el motociclista es un rebelde sin causa, suicida además, que en cualquier momento le va a echar la moto encima a alguien.

Esta falsa percepción, alimentada de cuando en cuando por algún motorrepartidor, obligado por su patrón a cumplir con tiempos de entrega inconcebibles so pena de perder el empleo, que se anda medio matando en las calles ha permeado a muchos funcionarios del gobierno, como el regidor del ayuntamiento xalapeño, Heriberto Ponce, quien recientemente a declarado a los medios de comunicación que los motociclistas representan graves riesgos para la sociedad. Esto porque, dijo, en últimas fechas ha habido muchos accidentes que involucran motocicletas, e incluso mencionó a una ciclista que recientemente fue atropellada por un motociclista frente al palacio municipal.

Aunque no le falta algo de razón al regidor, sí le sobra mucha ignorancia y prejuicios respecto al tema. En primera, hay muchísimos más accidentes de autos que de motos en la ciudad, y eso lo debería de saber muy bien porque es el encargado de la Comisión de Vialidad Municipal, y no se le ve condenando a los automovilistas por andar “como locos”; en segunda, son muchos más los casos en donde un automóvil, o vehículo de cuatro ruedas o más, ha atropellado a peatones y a ciclistas; y en tercera, las estadísticas internacionales dicen que, de los accidentes viales en donde se ven involucrados un automóvil y una motocicleta, hasta en el 51 % de ellos el culpable es el que maneja el automóvil. ¿Quién es, entonces, el peligroso en las calles?

Porque hay estudios serios que dicen que, de todos los accidentes entre autos y motos que se presentan, el 75 % ocurre a la luz del día, en caminos de superficie seca (96%), en condiciones del tránsito ligeras o moderadas (98%) y, lo que resulta aún más significativo, los motociclistas atropellados por un auto manejaban a velocidades relativamente bajas sus vehículos (78%).

Antes de hablar muchos funcionarios deberían de informarse y no satanizar a la ligera, sobre todo cuando la gente anda buscando una alternativa para poderse mover por la ciudad de manera más eficiente, pero más aún cuando la propia autoridad ha sido omisa, o demasiado lenta, para promover soluciones a la movilidad urbana, como sería un transporte público más eficiente, asunto que, por cierto, el Plan de Movilidad Urbana, que tantos estudios, foros y recomendaciones lleva, parece no tocar ni con el roce de un reordenamiento de rutas.

Alejandro Hernández y Hernández
Comentarios: motardxal@gmail.com

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