Inmovilidad xalapeña

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Supremacía del automóvil - xalapo.com

“Camínale, que no naciste en taxi”

-Mi mamá y una de sus grandes frases

Hace varios años, cuando llegué a ésta, nuestra Atenas veracruzana (la cual le hace honor a su título, ya que cada vez está más en ruinas), era una ciudad tranquila, con vida estudiantil, cultura por varias partes y podías moverte por toda la ciudad sin mayor problema. Recuerdo bien que como medios de transporte existían (y siguen) las combis colectivas y había autobuses del servicio urbano de primera y de segunda categoría, en los de segunda viajabas con todas esas ricas experiencias originadas por el sobrecupo, el sobaco de alguien en tu cara, el arrimón a alguna bella dama, el recibir también tu dosis de cariño, en fin, creo que varios, a no ser que seas una adinerada señora de Las Ánimas, nuestro Polanco xalapeño, hemos pasado por esta situación. Por el otro lado, como les decía, existían los urbanos de “primera”, en los cuales pagabas un pesito más, pero eso aseguraba que viajarías cómodamente sentado, sin gente parada y pues eso si estaba chingón. Y por supuesto, no podemos olvidar el ya conocido y muchas veces sufrido, servicio de taxis.

El tiempo ha pasado, la búsqueda del “sueño xalapeño”, la llegada de varios estudiantes que a la postre se han quedado a radicar en la ciudad a lo largo de estos años, ha hecho que la ciudad crezca, demasiado diría yo, vaya, si uno se asoma a los cerros que la rodean, podrán darse cuenta que existen casas hasta lo más refundido, allá donde el aire pega la vuelta. Las distancias de un punto a otro han aumentado y pues la verdad, caminando no llegaremos a nuestro destino de forma rápida. El poder contar con un vehículo es de vital importancia en esta ciudad. Muchos se dieron cuenta de esto y gracias a que la ciudad está llena de burócratas, los cuales debido a que cuentan con un pago vía nómina, pueden acceder a un crédito para hacerse de algún coche, así tengan que comer frijoles de lata por 4 años, pero de que se consiguen el pinche coche, lo consiguen.

Allá por el año 2006 me encontraba en una oficina cuando escuché por ahí el comentario de que Xalapa ya había llegado a la cifra de automóviles estimada para 2014, sí, así la chingadera, estoy hablando que hace 9 años lo escuché y a eso súmenle la concesión de placas que el más bronceado gobernador que ha tenido Veracruz, la cual es de miles, tuvo a bien proporcionar, pues para pagar favores, lo que ha venido a armar un desmadre total en las calles de Xalapa, ciudad caracterizada por tener las calles más cerradas que las piernas de una virgen y manifestaciones cada dos días en el centro, si bien nos va (mención especial a los famosos “400 pueblos”, mis guapos danzantes con cuerpos de guerreros espartanos y mis bellas damas con figura de diosa de la fertilidad mesopotámica). Las horas pico de entrada y salida de escuelas y oficinas son como vivir los 9 círculos del infierno de Dante en cámara phantom, los padres de familia que se quedaron jetones y ahora andan apurados dejando al chamaco, sacan toda su genética cromagnonsesca con tal de clavarse en el primer espacio que puedan, saltarse altos, estacionarse en doble fila o tener la suerte de quedarte atrás del camión de la basura, el cual después de 15 de días de no pasar, se le ocurre hacerlo cuando uno más pinche apurado está.

Toda esta cuestión de tráfico y bloqueos, han hecho que Xalapa sea conocida como la ciudad del “me voy dos horas antes para llegar puntual a mi cita”, ya que en serio, a veces el tráfico está tan cabrón que un amputado recorrería dos cuadras del centro más rápido que un Fórmula 1 con la vía libre. Los embotellamientos están tan de la chingada que neta, debes salir bien cagado de tu casa porque donde te toque tráfico y algún retortijón, no queda más que encomendarte a Dios, Buda, Jehová o a Gokú para poder salir vivo de esa situación.

Administraciones municipales han ido y venido y todas, todititas TOOOOODAAAAS, han prometido resolver el problema del tráfico en la ciudad, han concesionado grúas que te cobran un huevo y la mitad del otro por el arrastre al corralón, han establecido circuitos viales que no funcionaron debidamente y existe una leyenda urbana llamada “Plan de movilidad” que lleva años dizque implementándose, pero neta que he visto moverse más a los abuelitos de la Quinta de las Rosas que a la vialidad de la ciudad. ¿Qué queda más por hacer? Espero llegue alguien con la respuesta funcional adecuada… antes de que muera, lo cual espero sean en mínimo unos sesenta años.

De verdad que a veces sueño ser reportero vial en Xalapa y tener la chamba más fácil del mundo, al momento de preguntarme mi reporte del tráfico, siempre respondería “de la chingada”.

Hasta la próxima.

Mi Twitter: @eldoogie

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