Juventud exhausta

0
26

Me quise ver intelectual, lleno de pensamientos profundos, resolviendo las grandes incógnitas de la humanidad, convirtiéndome en el nuevo Prometeo que baja del Olimpo para traer el fuego del conocimiento a los humanos.

En cambio me veo como los bichos, aquellos bichos que vuelan a la luz, esos que cegados se acercan y terminan aturdidos, parecen caer y retoman el vuelo de cualquier manera, se dan una pausa para hallar algún sentido en su vida. Una vez resueltos, toman el mismo camino sin darse cuenta que pase lo que pase y hagan lo que hagan, los llevará a su muerte segura.

Todo mata o es pecado. Mejor vivir pecando y disfrutando que escondido en un rincón tratando de mantenerse en un falso estado de pureza. Polvo somos y al polvo volvemos, frase que incontables veces hemos escuchado de religiosos y laicos. es de esas pequeñas frases molestas que encierran cierta sabiduría universal.

 

El pecado es el origen de todo mal, lo que no nos dicen es que del pecado también obtenemos bien, y sobre todo bienes. El lucro con el pecado, con la venta de la absolución del mismo, pecado enlatado, pecado meterle mano a la prima buenona, pecado hasta en el pescado porque resulta que tiene mercurio y plomo y no sé cuánta cosa más.

 

No se espante, querido lector. Todo es un pequeño chascarrillo. ¿O no?

 

Mientras otras noches estaría felizmente aplastado en mi sillón viendo cualquier pedazo de basura televisiva o netflixeniana, hoy prefiero dedicar a hurgarme el seso como quien se hurga la nariz en la comodidad del hogar, sabiéndose seguro de que nadie espía y puede rascarle todo lo que sea necesario. Lo malo es darse cuenta que el seso, que a veces parece estar tan turbado, en estos momentos yace como infante dormido: a veces se mueve y hace un poco de ruido pero en general es más bien un bulto de unos ocho kilos.

 

Viene a mi mente la flojera, la pereza, la hueva. Sobre todo la mental. Veo a mi alrededor gente de mi edad o más joven que padece de esta terrible aflicción. No es cosa de broma, uno pensaría que un poco de pereza es sano en la vida, pero ¿qué sucede cuando ese poco es una actitud ante la vida?

No es posible que vea adultos adultos (digamos de 50 años en adelante) con muchísima más energía, ganas y mejor disposición de hacer las cosas que la juventud. No quiero únicamente quejarme, pero seguir proponiendo lo mismo es como seguirse quejando del dolor crónico. Lo que sí me consta es que la ironía y el sarcasmo no son la respuesta.

 

Tampoco quiero que este sea otro texto sin conclusión pero poco a poco me voy dando cuenta que así es la buena parte de la vida.

 

 

 

Comentarios

comentarios