Lo que callamos los peatones…

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Caminar por Xalapa puede resultar muy benéfico...o no.

Lo bueno de lo malo de caminar en #Xalapa (Part One)

@susanacordova

En México, en Veracruz, Xalapa, vaya, en muchas ciudades decir “es que ya tiene carro” es sinónimo de que le va bien en la vida al dueño (a) del vehículo en cuestión. Pero seamos claros, no a todos los exitosos (exitosas) les agrada la idea de casarse con una deuda de por lo menos dos años pagando la mensualidad de la nave, o echarle más dinero para la gasolina que a la despensa o a su afore.

En lugares como nuestra “Atenas Veracruzana” en muchas ocasiones es mejor tener unos buenos zapatos que te aguanten mínimo medio año para todo lo que se puede caminar y llegar a casi cualquier destino sin necesidad de soportar el #$%che tráfico y la contaminación ambiental que genera el escuchar el <<bonito>> sonido del claxón del señor desesperado por llegar a su oficina, al banco o a su casa.

En esta primera parte de “Lo bueno de lo malo de caminar en #Xalapa”, daré algunos puntos por los que estoy a favor de caminar más y usar menos el auto. Sin que esto se interprete como un texto-argumento a favor de cierta campaña de <<urbanización>> que <<alguien >> está haciendo.

– Si caminas conoces mejor tu ciudad, los callejones de Xalapa ¡son mucha cosa! Mucha historia, pintorezco el paisaje, bien bonito, de veras.  El Callejón de Jesús te ampare, el Callejón del Diamante (sirve que ahí compras pulseritas tejidas, inciensos o te haces un tatoo de henna, no sé).

– Si no tienes auto no importa, porque no debes pagar estacionamiento, ahí ya te ahorraste varios pesitos. Pero si tienes cero condición física evita empezar esto de la caminada subiendo Clavijero, Bravo, Lucio o Revolución. Sé lo que te digo.

– Te ahorras también una buena lanita en gasolina (lo que sí debes hacer es cargar tu respectiva botellita de agua, lo que viene siendo el combustible para el cuerpo).

 – Las únicas llantitas que se gastan son las de tu cuerpo, de tanto caminar en la capital veracruzana irás poco a poco bajando la panza chelera, que si bien es cierto

te ha costado tu tiempo y dinero ir haciendo a lo largo de los años, nadie le hace el feo a una persona más saludable.

-Caminando y encontrando. Pasa que vas caminando por casi toda la ciudad y ¡zas! te encuentras al primo, al cuñado, al vecino, al ex novio (bueno a éste no), al que fue tu compañerito de la preparatoria, etcétera, chavos guapos, artistas callejeros, entre muchos otros.

– Los que solemos caminar como desquiciados por Xalapa recurrimos a la tecnología para hacer más ameno el asunto, digamos, el uso de celulares o reproductores especiales de música. Y es que con  buenas rolas se te va el tiempo volando y cuando te das cuenta ¡ya llegaste a tu destino!

*Ojo: Tampoco se trata de desprestigiar a quienes tienen el poder adquisitivo para andar en un auto o una camionetota, más bien se argumenta lo bueno que es caminar, no sólo por salud, sino para no contaminar más el lugar donde vivimos.

 Ah pero claro, caminar también tiene alguna que otra inconveniente. En la segunda parte hablaremos de “Lo que callamos los peatones”.

 Continuará…

 (Si les gustó compartan, sino…también)

PD: Síganme @susanacordova

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