Los de la Calle…

0
47
Los de la calle - xalapo.com

Mientras camino en cualquier lugar de nuestro país, encuentro cada vez más frecuente una imagen repetida hasta el hastío… gente viviendo y durmiendo en las calles, en las centrales de autobuses, afuera de hospitales… en cualquier lugar. Ya no hay distingo entre niños, jóvenes, adultos, ancianos… la calle que es tan de todos y tan de nadie.

Entiendo y sé que los motivos que los orillan a tomar la decisión de salir de sus casas o de sus lugares de origen, son muchos y variados. Sin embargo, dando vueltas al asunto y platicando con más de uno de ellos, siempre llego a la conclusión que lo que la mayoría busca o persigue es una oportunidad.

Mientras repaso estas líneas, pienso en una cita que mi padre me decía con vehemencia, “El hombre es el arquitecto de su propio destino”, y aunque se pudiera entender que está en cada uno de nosotros el “poder”, entendido como facultad, de construir y labrar nuestro camino, creo que es complicado cuando desde origen no tienes esa “posibilidad” de entender el “poder” de realizarlo.

Es decir, la lucha diaria por una supervivencia, es una tarea extenuante hasta el límite. Los que tenemos un lugar en donde dormir, comer, y atender nuestras necesidades básicas, pensamos en que no son tan necesarias porque las tomamos o las pensamos como algo incluso banal. Nos quejamos por pasar una mala noche, culpando a la calidad del colchón o de la almohada, del ruido de los perros, de la fiesta de los vecinos, del estrés. Sin embargo, pensemos en las contrariedades de pasar una noche a suelo raso, en alguna terminal, en la calle, afuera de un hospital, es posible que sólo se pueda dormitar para estar al pendiente de que nadie se les acerque a hacerles daño, que no les roben o que no les peguen.

Pensemos en el hambre y la sed. El hambre que se siente de no tener literalmente algo en el estómago y sólo estar a merced de que alguien quiera ofrecerte algo. Pensemos en el cansancio y la desgana que provoca el estar sin comer. Pensemos en sus necesidades fisiológicas, pensemos en sus ganas, pensemos en sus sueños, pensemos en sus derrotas, sus alegrías, sus tristezas. Día tras día, semanas que se vuelven meses y años.

Retomo la frase y sinceramente creo que, aunque algunos habrán llegado a la calle por decisión, otros han nacido ahí, otros consideran que no tienen mayor alternativa, otros están seguros que sólo es temporal. Sea cual fuere el caso y el tiempo que les lleve resolverlo o asumirlo, me queda claro que el resto de nosotros podemos ayudarlos en la construcción de su camino.

Estas líneas tienen como intención el recordarnos que cada persona que está en la calle tiene una historia, tiene lazos, tiene necesidades, tiene aspiraciones, existe. Es importante la ayuda que alguien pueda y quiera tener en dinero o en especie. Sin embargo, también es importante para todos como sociedad, que los veamos a los ojos, que platiquemos con ellos, que busquemos coincidencias porque las hay. Pudiéramos ser partícipes en la creación de la oportunidad que buscan.

Es posible que cada hombre sea el arquitecto de su destino, pero ese destino esta íntima e inevitablemente ligado al de los otros, al de la sociedad en su conjunto.

Comentarios

comentarios