Los mercados municipales, botín de vivales

0
34

Mi ciudad cuenta con varios mercados municipales los cuales, en teoría, son del Ayuntamiento, pero en la práctica son de los locatarios que los usufructúan.

El Ayuntamiento, por tanto, en aras de brindar un servicio a la ciudadanía, que es que ésta pueda abastecerse de las mercancías que necesita, le da mantenimiento a esos edificios públicos; mantenimiento que, por supuesto, deja mucho que desear y los locatarios, a cambio, pagan una cuota irrisoria llamada “Derecho de piso”.

Desde tiempos que se pierden en la noche de las administraciones municipales, los mercados han sido moneda de cambio para líderes y funcionarios municipales; ambos negocian los locales como si fueran propiedades y no como concesiones, lo que le causa un desfalco a las arcas del
Ayuntamiento, que tiene que mantener los edificios, dotarlos de servicios, ponerles personal de limpieza, veladores, administradores, etcétera, mientras que los locatarios compran y venden los locales como si fueran suyos protegidos por líderes vivales, que no sólo regentean al interior de los mercados sino también alrededor de ellos.

La semana pasada se suscitó un incendio en la parte externa del mercado Galeana que acabó varios puestos, asentados en un andador peatonal que comunica las calles de Poeta Jesús Díaz y Madero, mismo que hasta la administración de Elizabeth Morales se mantuvo libre para el paso de las personas. La deflagración, que quemó también los medidores de la CFE que abastecen de energía al mercado pudo ser, según palabras de los propios afectados, provocado. El motivo es una lucha por el control de esa área con fines que en nada benefician, ni a las arcas municipales ni a la ciudad, pero sí, seguramente, a alguien que tiene su modus vivendi “alquilando” los espacios públicos de la ciudad.

Ante estos hechos cuasi escandalosos el alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, ha declarado que pondrá orden en todos los mercados de la ciudad. Sin embargo, a pesar de la “enérgica” actitud de quien administra la ciudad, yo creo que eso nomás se va a quedar, como el Plan de Movilidad Urbana, en puras promesas. Y a continuación le voy a decir por qué.

Para poder poner orden en los mercados, y evitar sustos como el incendio del Galeana y el del Jáuregui unos meses antes, se debe empezar por reestructurar el sistema de concesiones que impera actualmente o, en su defecto, mejor venderles los edificios y los locales, a los precios que imperan en el mercado inmobiliario, a los que hoy se benefician de ellos. Porque mantener los edificios no es negocio para el Ayuntamiento, puesto que las cuotas que pagan los locatarios son ridículas, por tanto sólo sale y sale dinero de las arcas municipales para que los líderes sigan haciendo negocio, pues el Reglamento de Mercados establece que para que se pueda “vender”, lo que en realidad sería traspasar, un local, debe de mediar la aprobación del líder del mercado en el que éste se encuentre. El líder, por supuesto, nunca da el visto bueno de a gratis, lo que genera un mercado negro de propiedades municipales. Asimismo, como en el caso del mercado Galeana, los espacios adyacentes a los mercados son parte de los feudos personales de esos mentados líderes, quienes, para operar las asignaciones arbitrarias de las banquetas y andadores circundantes, tienen que contar, por fuerza, con la complicidad de funcionarios de la Dirección de Comercio Municipal y de la de Mercados, quienes son los que les avalan sus triquiñuelas.

Y para continuar con los ejemplos de esta anarquía ahí están los alrededores del mercado Adolfo Ruiz Cortines, mejor conocido como La Rotonda, en donde lo que alguna vez fueron áreas verdes fueron cubiertas de cemento y techadas para albergar a vendedores de frutas y verduras que estaban en las banquetas, mismos que hoy usan esos espacios como bodegas o depósito de cualquier cantidad de trebejos y le han ido cobrando terreno a la banqueta, incluso instalando sobre ella estructuras de metal, y no conformes han invadido un carril del arroyo vehicular con huacales y basura. ¿Y ni modo que, siendo tan evidente y agresiva la invasión a los espacios públicos, ni un inspector de Comercio Municipal se haya dado cuenta?

Y cosas parecidas ocurren en el mercado de San José, pues luego de su remodelación se había retirado un tianguis que se instalaba en su perímetro y ahora, “extrañamente”, ha regresado con más puestos y más vendedores; o en el mercado Rendón, en donde hay más puestos vacios que clientes y se sigue manteniendo como un gran elefante blanco con nuestros impuestos; o en el de Los sauces, en donde hay más comerciantes en las banquetas que adentro.

Ayer, en vía de mientras, me fui a comprar una silla y un cojincito para ponerle al asiento, porque estoy seguro que me voy a cansar de esperar a que mi estimado alcalde cumpla su “valiente” promesa de poner orden en los mercados de la ciudad. Al tiempo.

 

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios: motardxal@gmail.com

Comentarios

comentarios