Paisaje

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Apenas puso un pie fuera del autobús, sintió de pronto el calor asfixiante del ambiente, cuando le entregaron su equipaje ya tenía la camisa empapada de sudor, salió de la terminal de autobuses, tomó un taxi y le indicó al chofer que lo llevara a su hotel que estaba frente al mar.

Tan pronto llegó a su destino, entró frenético a pedir su habitación, quería ponerse su traje de baño y zambullirse como en sus sueños dentro del agua, salió al balcón y pudo constatar que toda la publicidad que había leído no le quedaba a deber, el paisaje era insuperable. Respiró profundamente y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas que se confundían con el sudor que igual le resbalaba de forma constante… así que cruzó la avenida, se descalzó y caminó hasta el límite de la llegada de la marea. Toda una vida deseando estar ahí y hoy por fin estaba y la vista era como él lo había imaginado, el sol radiante, el cielo azul intenso, las gaviotas sobrevolando, el mar interminablemente claro, con todos esos azules… pensó, que la espera había valido la pena.

Ya sentado en la arena, se percató que algo no encajaba en el paisaje, cerró los ojos para tratar de volver a concentrarse en ese idílico momento, y al abrirlos, ahí estaba de nuevo… dentro de su campo visual lo distraían sus pies. ¿Qué demonios le pasó a mis pies?, pensó, aunque estaban igual que al día anterior y sin duda igual que los días que le precedían… le resultaban tan diferentes y envejecidos a la última vez que les había puesto atención… de hecho, una de las partes de su cuerpo que le parecía agradable eran sus pies, delgados y suaves, sin embargo, ahora ante sus ojos se presentaban regordetes y con extrañas protuberancias y conforme su mirada avanzaba, se sentía más abrumado, sus piernas, sus brazos, sus manos, nada era como lo recordaba y mucho menos como se los había imaginado que tendrían que ser en ese momento…

Toda una vida imaginando ese viaje, contaba con un itinerario, a esa hora ya tendría que haber estado nadando y disfrutando del mar, más tarde haría algo más intrépido, por la noche iría al bar de moda y tal vez si la música se prestaba, le habría gustado bailar, conocer mujeres, tal vez una de ellas sería la elegida, conocería amigos y los frecuentaría… sus ojos de nuevo se llenaron de lágrimas, pensando que había sido todo en vano, sintió vergüenza al recordar todas las privaciones que se impuso, coraje por todo lo postergado, las mujeres que no tuvo, los amigos que dejó de frecuentar, la vida que siguió de largo…

Sacrificado como era, se limpió las lágrimas,… trató de reconfortarse pensando que sí había logrado su sueño, aunque ahora le valiera para un carajo… Ya más tranquilo, recordó que a él siempre le había fascinado la idea de vivir de viejo en Alaska, y que oportuno que ya lo era y además seguro que con tanto frío, tendría que abrigarse todo el tiempo, tal vez con un poco de suerte, sería posible no volverse a ver.

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