¡Que (sobre)viva México!

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Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado

-Octavio Paz.

Cuando era niño (y en la actualidad), todos los lunes era para muchos escolapios un día por demás chocante ¿la razón? había que rendirle honores a nuestra bandera. Esto implicaba que todos los grupos de la escuela tenían que pasar casi media hora parados en el patio escolar, cual mitin de político en campaña, ordenados en filas, tomando distancia estirando el brazo y tocando con la punta del dedo el hombro del compañero de enfrente, debías estar firmes, porque debías mostrar respeto por el lábaro patrio, aguantando el piquete de nalgas que te hacían los compañeros de atrás para que brincaras y la maestra te llamara la atención. Durante este ritual, tenías que hacer el saludo oficial al lábaro patrio, ya saben, ese en donde pones tu mano estiradita ahí en tu pechito, sobre ese corazón que Carmelita, la niña de 5° B ha roto a tan temprana edad; hacías el juramento a la bandera, escuchabas a Juanito decir las efemérides con pésima dicción y entonabas el glorioso himno nacional, esperando que el maestro de música escogiera la versión corta y no la que tiene un chingo de estrofas que nunca te aprendiste.

Toda esta semanal celebración, junto al disco ranchero de Luis Miguel y la narración de historias épicas de los libros gratuitos de la SEP, algunas reales, otras falsas y otras más ensalsadas que unos tacos a las 3 de la mañana para bajarte la peda, tenían un objetivo, el de fomentar el respeto a nuestros símbolos patrios, a nuestra identidad nacional, nuestra raza de bronce, nuestra mexicaneidad, el orgullo de haber nacido en esta tierra.

Mis papás nos llevaban a mi hermana y a mí a las celebraciones de el Grito de Independencia cada 15 de septiembre, los adornos tricolores inundaban la plaza, los antojitos estaban en cada esquina del parque, los fuegos artificiales, los famosos “toritos”, todo un esplendoroso preámbulo para que en el momento cumbre, el gobernante saliera a lanzar vítores en nombre de la patria y aquellos héroes que sacrificaron sus vidas por darnos una nación libre, todo en mi infantil orgullo mexica era padrísimo, vaya, no estábamos en la gloria, pero tampoco estábamos tan de la chingada. Sin embargo, la educación, el que me haya crecido peluche en el estuche, las experiencias de la vida, la evolución de los medios de comunicación y los hechos históricos han ido modificando mi manera actual de ver las cosas en este país.

A pesar de mi constante crítica a muchas cosas y según un amigo, a mi personalidad anarquista (¿qué pedo?) yo amo a México, se me hace un país maravilloso, con cultura, historia, ciudades chingonamente bonitas y una herencia indígena que junto al mestizaje le han dado vida a este cuerno de la abundancia que adorna los mapas de editorial Sunrise. México es un auténtico tesoro, ya quisieran muchos otros países tener todas las cosas chingonas que tenemos aquí, pero hay que ser objetivos.

La actual situación no es para nada alentadora, políticos transas; dinero desviado de programas sociales;  estudiantes desaparecidos; “verdades históricas” no tan verdaderas, funcionarios que ya se cansan de hacer su trabajo; deportistas que no cuentan con el apoyo de federaciones deportivas; maestros que trabajan en escuelas que apenas y tienen muros; servicios de salud precarios; funcionarios públicos con un chingo de propiedades carísimas compradas de la noche a la mañana con dinero del pueblo, institutos políticos que se han convertido en negocios; candidatos que admiten haber robado y que pese a eso ganan elecciones; una moneda que depende de monedas extranjeras; recursos naturales sobreexplotados; policías sacando “mordida”; habitantes discriminados por su condición social; diputados que aprueban leyes sin siquiera leerlas; gobernantes sin preparación alguna; inseguridad y pobreza; un pueblo más preocupado por un partido de futbol que por actos de corrupción más claros que el agua; un país en donde cerebros brillantes emprenden una fuga al exterior al no encontrar apoyo local; un país que se está volviendo conformista con su situación de mediocridad, siendo que tiene el potencial para ser enorme en varios aspectos y no solamente en cosas negativas.

Sí, podrán decirme chairo, palabra tan de moda, podrán decirme ya para de escribir mamadas, pero mi pensar sigue firme, el cambio sí es posible, es posible sobreponerse a esta situación tan negativa socialmente, aunque “arriba” digan que la situación está bien y que no pasa nada, es posible lograr cosas buenas, es posible tener gobiernos que sí se preocupen por su pueblo, cambiar esa mentalidad de buscar la menor oportunidad para chingar a alguien,  es posible hacer de este un mejor país para los que vienen, y no, no soy solamente yo el único loco, habemos muchos loquitos por todo este hermoso país que queremos verlo cambiar y no hablo de un cambio que se quede como una simple promesa de algunos para sacar ventaja, hablo de un cambio que elimine todos estos males que he mencionado y otros tantos más, que hagan que este país tan chingón, lo sea más, que de verdad sintamos ese orgullo de ser mexicanos día a día y no solo durante el mes de septiembre o cada que juega la selección.

Feliz cumpleaños, México, te amo y quiero que sobrevivas, para verte cambiar.

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Hasta la próxima.

Mi Twitter: @eldoogie

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