Réquiem para un carnaval

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Carnaval Xalapa - xalapo.com

Cómo vivir en Xalapa

Por: Alejandro Hernández


Mi ciudad está expuesta a ser gobernada bajo la premisa de que quien sea que se siente en la silla del alcalde tiene que dejar una huella imborrable de su paso por ahí, algo que lo haga pasar a la posteridad para que las generaciones venideras conozcan de su valía y su prosapia.

Muy pocos logran heredar algo que valga la pena y los más pavimentan su camino a la posteridad de grises acciones, cuando no, de garrafales estupideces. Entre la muestra de “legados” que los alcaldes dejan de su paso por la administración pública podríamos escoger joyas auténticas de la improvisación y el mal gusto, sin embargo, mención especial merecen quienes creen que Xalapa necesita de festivales, ferias, carnavales, etcétera, para ser la ciudad que brille en el candelero nacional. Muy pocas festividades, productos de esas ocurrencias, duran más allá del periodo que el ocurrente está en el palacio municipal, algunas ni siquiera eso.

El carnaval es un ejemplo de esas fiestas; con poco arraigo, metida con calzador en la idiosincrasia del xalapeño y cuya resurrección se anuncia con cada alcalde que llega, siempre termina más mal que bien. Esto viene a cuento porque un grupillo de gente, que en otras ocasiones se ha beneficiado de la organización esos festejos, le anda vendiendo la idea al alcalde de volverlo a realizar en el 2017 y, dada la proclividad de nuestro edil de dejarse apantallar por fiestas y festivales sin fundamento, me permito, en aras de evitar que se lleve a cabo, transcribir algo que escribí en 2009 y que habla de esto que les cuento. La cosa estuvo así:

“Este carnaval será el último que se celebrará en Xalapa”, palabras más, palabras menos fue las que dijo el alcalde, David Velasco Chedrahui, al concluir el desfile final el pasado domingo, en el Circuito Presidentes.

Los beneficios —al menos los económicos— sólo los vieron las compañías cerveceras, pues ni hoteleros, ni restauranteros, ni los comerciantes establecidos —que sí pagan impuestos y dan empleo— pudieron apreciar alguna mejora en sus ingresos, como habían anunciado las autoridades que pasaría, y que fue uno de los argumentos que se esgrimieron para llevar a cabo este festejo.

Por otra parte, la comunidad universitaria protestó, antes de que el carnaval se llevara a cabo, por el uso de sus espacios y, una vez terminado éste, por los daños que los mismos sufrieron. Los intelectuales también expresaron su desacuerdo con una celebración, metida con calzador, en la tradición de una ciudad cultural como es la nuestra. Los comerciantes y empresarios, por boca de sus dirigentes, también externaron los inconvenientes de estos festejos en un momento en que tantas obras viales se llevan a cabo en la ciudad.

Pedro Infante Carnaval Xalapa - xalapo.com
El 17 de Febrero de 1954, Pedro Infante fue invitado a coronar a la Reina del Carnaval de Xalapa, Paola Baltazar.

Todo mundo, al parecer, sabía lo que pasaría —gracias a las experiencias de carnavales pasados— menos nuestras autoridades.

Los organizadores han declarado que hubo saldo blanco, sin embargo, eso no quiere decir que no haya habido hechos sangrientos, pues las celdas de “San José” estuvieron a reventar de escandalosos y ebrios durante los, apenas, tres días que duró el festejo. Los hospitales recibieron también a mucha gente golpeada —principalmente por pandilleros que sentaron sus reales en el sitio—, a heridos por arma blanca y a muchos intoxicados por el excesivo consumo de alcohol. Se habla también de, al menos, un muerto por una riña que terminó con la caída de éste en uno de los lagos del Dique, pero las autoridades dicen que no fue en el lugar del festejo y que ocurrió a las cuatro de la mañana (dos horas después de que Protección Civil hiciera su último recorrido). Aunque todo mundo sepa que una borrachera no se baja en dos horas.

Los vecinos del Circuito Presidentes estarán, en estos días posteriores al carnaval, limpiando sus fachadas del grafiti y de las execrencias fisiológicas de que fueron objeto y toda la ciudad estará sufriendo la resaca, que tan colorido festejo nos ha dejado.

Después, sólo quedará esperar a que los organizadores entreguen cuentas de los dos millones de pesos que, el municipio y el gobierno del estado, les dieron para llevarlo a cabo.

El carnaval en Xalapa desde décadas pasadas, en que también se ha celebrado, ha discurrido con más pena que gloria; siempre ha habido un punto álgido en el que los desmanes se salen de control (cuando los desfiles se llevaban a cabo en Enríquez, allá por los setentas del siglo pasado, unos porros violaron a una mujer casi enfrente del Palacio de Gobierno) y siempre, también, las autoridades en turno han dicho que el de su administración sería el último. Hoy, David Velasco lo ha repetido y esperemos que lo cumpla, cuando menos en lo que falta de su gobierno.

Después quién sabe, pues si no me falla la memoria Ricardo Ahued también dijo lo mismo y ya hemos visto que no fue así.

Eso fue entonces, eso será otra vez si se vuelve a llevar a cabo. Xalapa es cultural, esa es su vocación, ya basta de ocurrencias.

Alejandro Hernández Hdez.

Comentarios, sugerencias o reclamos: motardxal@gmail.com

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