Sobre las banquetas

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Banquetas de Xalapa - xalapo.com

Cómo vivir en Xalapa

Por: Alejandro Hernández


Mi ciudad, tan llena de automóviles, tan escasa de estacionamientos y con calles tan chiquitas adolece, además, de la mala educación de muchos de sus habitantes. Mala educación vial, pésima educación cívica y una muy pobre empatía para con sus conciudadanos. Esta pobre educación abarca muchos aspectos, pero para efectos de la columna de hoy sólo nos referiremos a algo que yo he dado en llamar: el “banquetismo”. Esto es, la estúpida, incomprensible, detestable e incívica costumbre de estacionar el automóvil encima de las banquetas.

Ya de entrada el estacionamiento de un vehículo automotor contiene en sí mismo un privilegio antidemocrático, clasista y poco equitativo en cuanto al uso de la vía pública. Es decir, un auto estacionado en una calle supone el uso de la propiedad pública por parte de un particular, sin que medie más derecho que el que da el dinero que se tiene para poderse comprar uno. Porque si uno tiene un auto puede estacionarlo en donde quiera —salvo las excepciones que establezca el Reglamento de Tránsito y la propiedad privada—, a la hora que quiera sin que nadie le diga nada. Es más, si hay una persona parada en la calle y uno llega con el auto queriéndolo estacionar en donde ella está, nos creemos con el derecho de decirle que se quite para poder hacerlo; y lo que es peor, la persona cree que debe quitarse porque las calles son de los automovilistas y no de las personas.

Esa mala concepción de la propiedad pública, y del derecho de todos los ciudadanos a usarla equitativamente, es lo que ha hecho pensar a cualquiera que tenga un automóvil que nomás el tenerlo le da el derecho a abusar de las áreas públicas, las banquetas incluidas, estacionando su auto encima de ellas. Por alguna razón desconocida en el cerebro del autoteniente, permítaseme el adjetivo, se ha gestado la idea que los autos, el suyo principalmente, son más importantes que las personas, por lo tanto no importa estacionarlo en el paso natural del peatón con tal de que el trebejo esté “seguro”, o él no tenga que tomarse la molestia de buscarle un lugar en donde pueda estacionarlo correctamente.

En Xalapa este fenómeno es recurrente y lo podemos observar a cualquier hora y en cualquier calle o avenida. Cientos de autos son estacionados en las banquetas todos los días sin que autoridad alguna tome cartas en el asunto. Algunas veces el autoteniente estaciona su auto “mordiendo raya”, es decir, subido nomás a la mitad de la banqueta como diciendo, “ahí pa’ que vean que soy cuate, les dejo media banqueta pa’ que caminen”; pero en otras la “conciencia” ciudadana es nula y el automóvil es estacionado usando toda la acera, obligando con esto a las personas que pasan por ahí a bajarse al arroyo vial arriesgando su integridad física; esto en el caso de las personas en plenitud de facultades, ya no digamos adultos mayores o personas con alguna discapacidad.

Si bien es cierto que leyes más severas o penas más duras no disminuyen las violaciones a las disposiciones legales, también es verdad que necesitamos, al menos en lo que corresponde al estacionamiento sobre las banquetas, una sanción mucho, pero mucho más fuerte.

Urgen, pero ya, dos cosas, un aumento verdaderamente fuerte en la multa por estacionarse sobre las aceras y operativos para acabar con esta terrible práctica, que no sólo obliga a los peatones a arriesgar su vida bajándose al arroyo vehicular, sino que también muestra lo inciviles y malos ciudadanos que son muchos xalapeños.

 

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios y sugerencias: motardxal@gmail.com

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