Todos los vicios de una ciudad

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Mi ciudad, como tantas otras que padecen administraciones municipales improvisadas y poco eficientes, sufre de graves problemas: la recolección de la basura, la distribución del agua potable, dificultades en la movilidad urbana y el ambulantaje, entre otros.

Y será dependiendo la zona de la ciudad en la que se encuentre, que uno podrá ver uno u otro problema de manera focalizada; en algunas zonas donde el abasto de agua es bueno, la recolección de la basura no lo será tanto, y en algunas zonas donde el problema de la basura esté medianamente resuelto, el del transporte no lo estará, sin embargo, existe una zona de la ciudad en donde casi todos los problemas citadinos se manifiestan a diario, sin que las autoridades encargadas de resolverlos parezcan operar eficazmente, y esta es, la Rotonda.

Problemas de basura se padecen a mares, pues los locatarios del mercado municipal, Adolfo Ruiz Cortines, las decenas de vendedores ambulantes que ahí se asientan y las pescaderías, que de manera poco higiénica operan en esa zona, generan una gran cantidad de desechos que no son levantados de manera eficiente por la Dirección de Limpia Pública. Problemas de drenaje existen también, y son agravados por los escurrimientos del deshielo de los negocios de pescados y mariscos arriba mencionados, que no cuentan con las instalaciones adecuadas y, prácticamente, venden sus productos en la calle, por lo que el mal olor es constante y el agua encharcada pone en riesgo tanto a vecinos como a las personas que ahí compran. Asimismo, los problemas de tránsito vehicular están a la orden del día porque esa zona es tierra de nadie. Los permisionarios de la línea Loma de Oro, cuya terminal funciona en un ala del mercado municipal, se estacionan en doble fila, bajan o recogen pasaje fuera de la terminal y estacionan sus vehículos de manera irresponsable en los alrededores, lo que pone en peligro a los automovilistas, pero principalmente a los peatones. El problema del ambulantaje, que ya ha tomado por asalto calles y banquetas, se complica aún más porque los locatarios del mercado han ido invadiendo las banquetas cercanas a sus puestos (mientras éstos, dentro del mercado, son utilizados como bodegas o basureros), y hasta el arroyo vehicular han ido llenando con todo tipo de mercancías y trebejos, todo ello ante el beneplácito de la Dirección de Comercio Municipal.

Si bien es cierto, en cuanto a lo que hace al tránsito de vehículos, que hace unos días dos o tres elementos de Transito del Estado trataron de poner orden en la zona, al cabo de unos días se fueron y el caos cotidiano volvió.

Desde siempre Xalapa ha sufrido de alcaldes, por ende de funcionarios municipales segundones, intermitentes en sus responsabilidades; es decir, durante unos días, más por desplantes mediáticos que por una verdadera vocación de servir a sus conciudadanos, se abocan a resolver los problemas más evidentes de determinadas zonas de la ciudad, sin embargo, al paso de los días se les olvida y los vicios que apenas se iban erradicando vuelven con más fuerza, volviéndose no sólo crónicos, sino la mayoría de las veces imposibles de erradicar. La zona de la Rotonda es un ejemplo claro de esto, pues aunque de vez en cuando se trata de poner orden, la mayor parte del tiempo el caos es el amo y señor.

Mientras tanto, nuestro alcalde nos anda hermanando con ciudades del primer mundo, en donde si se supiera verdaderamente cómo es que se gobierna aquí, no sólo renegarían de esa hermandad sino que hasta una orden de restricción nos iban a poner.

Alejandro Hernández y Hernández

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