Una opinión sobre todo.

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Opinólogo: Una opinión sobre todo.

por: Cannifex


Pierre-Simon Laplace nació en Francia en 1749, fue físico, astrónomo, matemático y vendía lès tamalès los domingos. Laplace estaba convencido de que todas las cosas en el universo obedecían a las leyes de Newton y que todo, a partir de estas leyes, es explicable. El señor Laplace imaginó una criatura con una inteligencia tan vasta que le sería posible conocer en cualquier momento la posición de todo en el universo así como su velocidad y aceleración, por lo tanto podría predecir su futuro y conocer su pasado. La inteligencia suprema que lo sabe todo porque todo lo ve, pues. El ejemplo del demonio de Laplace se usa para introducir de manera teórica a los trabajos de la teoría del todo. Se trata de una teoría hipotética que explica y conecta todos los fenómenos físicos conocidos.

La cosa es que lo físicos y matemáticos están mal.

Están mal, les digo.
Ya existen seres que lo saben todo todo el tiempo y están en todo Facebook y Twitter.
Los opinólogos son usuarios que en cualquier momento dado, conocen todas las fuerzas y componentes que animan cualquier cosa (fenómeno, evento, deporte, arte); los opinólogos son tan inteligentes que pueden someter los datos a análisis y condensar en un solo tuit o post la explicación del fenómeno, cualquier fenómeno; para el opinólogo nada es incierto y el futuro y el pasado son claros desde su perspectiva.
Los estudiosos concuerdan con que Platón fue el primer opinólogo conocido, igual explicaba la naturaleza del ser humano que contaba las últimas tendencias de moda en la Atlántida.
Las corrientes principales en la opinología (que es la ciencia de tener una opinión sobre CUALQUIER COSA y nunca dejar pasar la oportunidad de hacerla saber a todos) podría unificar todas las interacciones fundamentales de, pues todo, pero son principalmente cinco: Política, Religión, Deporte, Psicología y Entretenimiento. El patrón previsible de la opinología es el siguiente:

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El opinólogo formado en alguna universidad podrá tomar, no sé, un meme, cualquier meme de internet y determinar si es o será moda y cuánto tiempo estará en esa condición antes de desaparecer, podrá entonces relacionarlo con una noticia actual y vincularlo con la situación económica del momento proporcionándole al mensaje una perspectiva de género correcta lo cual será explicado finalmente por la participación del presidente de la República y por las malditas corporaciones:Captura de pantalla 2016-07-18 a las 1.35.48 p.m.

 

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Lo mejor de la existencia de los opinólogos es que sirven como faro moral en este mar de lágrimas de la vida. Ellos pueden decirnos por qué deberíamos estar indignados o tristes y por qué razones no. Uno no tiene que buscar hechos detrás de los mensajes, ni siquiera es necesario matizar una afirmación por su complejidad, ellos nos ahorran todo ese proceso que la verdad sí es bien fastidioso ¿Se imaginan? ¿Tener que formarse una opinión propia buscando información para completar un panorama complejo que permita comprender un evento? ¡Ni dios lo quiera!

Está bien, todos tenemos una opinión sobre las cosas que nos rodean pero ¿es necesario expresar una opinión sobre todo? ¿Necesitamos convencer a todos de que siempre tenemos la razón?

¿Está mal tener una opinión sobre todo?

NO. Todos, nos demos cuenta o no, siempre nos hacemos una opinión sobre cada cosa que ocurre. Algunas son más fuertes que otras y nos motivan a tomar acciones sencillas o trascendentales. Incluso cuando alguien dice “no tengo una opinión” siempre hay una. Los seres humanos procesamos todo y nuestra naturaleza juzgan nos lleva a construir un paradigma de cada cosa.

Sin embargo un buen opinólogo siempre tiene razón. Intentará imponer su visión de las cosas sin empatía dado que es una verdad verdadera(?).

Un opinólogo nunca se rinde. Aunque se nutra de la validación de los demás a veces no tendrá éxito, pero eso no significa que lo deje de intentar. La opinión de los demás sobre su propia opinión renueva el compromiso, la vocación de opinar sobre cada cosa.

A veces un opinólogo tiene que tomar el ingrato papel de aguafiestas, porque no es posible que la gente disfrute algo, cualquier cosa.

Lo sé porque soy un opinólogo y esa es mi humilde opinión.


 

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