Plaza de la Cruz Verde: Xallitic

0
114
XALLITIC - xalapo.com

XALLITIC, PLAZA DE  LA CRUZ  VERDE 

Xallitic:

“Ensueño, quimera, vuelco de lo interno, Enclavada en el secreto de Xalapa, en su remanso se acoge el sentimiento de lo popular. En el desperezar de las  mañanas es bullicioso nidal de inquietudes humanas, y en el instante de  la tarde, retablito de tradicionales creencias”.

SANCHEZ MIGUEL.

Xallitic - xalapo.com…[dropcap size=dropcap]A[/dropcap]l respaldo de la casona que nos sirvio de comentario, y empujándonos en el andar por la calle pina de Piedra Parada, sin dejar de fijar la pupila en el enredijo de otras callecitas – Gónzalez Ortega, Matamoros, Aldama – en las que al meditar en la proyección de sus sombras, habríamos de entretener no pocas horas, el tropiezo se hace con la plazoleta que llaman de Xallitic, y en otrora Verde. De anfiteatro es su peculiar formación; el caserío, sin exigencia de espacio, ha ido dominando la vertiente de una gran colina, y como en grupos de andanadas, a sus respectivos lados, ha situado las calles que podríamos denominar pasillos de acceso. Graderío, en verdad, aunque urbano, pero perfecto. Ahora, que brilla el sol puliendo en esmalte los colorines de la fachadas de las viviendas, con el asomo en cada una de ella de abigarrado traperio puesto al  socaire, bien se podría enjuiciar que es masa que jubilosa acude a una clasica representación, y por si el escenario se deseare para la vida de un Auto Sacramental del Siglo de Oro, observemosle en su mas cumplido detalle.  Entre el verde de un jardín deliverdamante salvaje, surge finamante recortado un liezo de pared semejante al frontis de las capillas de la época del Barroco. Para más verdad en la sencillez de que tanto hace gala, ni una pobre imagén a cuyos pies rendir la plagario de ritual. Exixte la ornazina bajo su cruz calada y dos búcaros un tanto  rotos, que si rara vez muestran flores, es por que alguien se las pone en el silencio de la noche. Y para mayo reciura, la pureza mística del Silencio. Paz, y de la profunda, es la de su reinado. La ciudad ya no está en la ciudad. Solo en la mañana hay un animado bullicio; se agita parte del pueblo, la mujer en afanes caseros lava su ropa en los lavaderos largos como un suspiro y que al lado derecho completan el resto del área. Pero en las tardes… el tinte y el sosiego que la distingue, viene, a no dudarlo, de otros mundos. Sí, de las nubes, que la ofician de palio protector y bañan de intenso azul. Azul de gloria… azul, color supremo de Xalapa y por siempre amor de ilusión. Es llegado por fín el crepúsculo; el ambiente toma sopor de ángelus. Acaso la luciérnaga de unos farolillos enclavados en el centro del recinto, es el remedo de una vida que se trunca angustiosamente. Pausadamente, y de tarde en tarde, una sombra, cubierta de negro, pisando el verdín para no producir ruido en la piedra, cruza calle arriba. Tras de ella, el susurro milagroso de un canto de mandolina. Un eco de algarabía de pendencia, vibra en el contiguo Callejón del Infiernillo. La voz de un sereno anuncia que el cielo es nublado. En la Plaza de Xallitic, nace el alentar de la Leyenda…” [1]

[1] SANCHEZ MIGUEL, JUAN; XALAPA… JOYEL DE MEXICO; PP 27- 30.  1976  ED. LIBROS DE MEXICO S.A.
 

Comentarios

comentarios