Antojitos Rinconada

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Anoche llegué a casa de un amigo invitado (por mí, claro), a una reunión al departamento sede semanal de un programa de radio por internet. En punto de las 20:30 horas, estábamos 6 de los 7 asistentes programados para dicha actividad, y mi pregunta (la misma de cada ocasión) fue: ¿hoy qué vamos a cenar? El anfitrión rápidamente contestó, con la autoridad que ser dueño del recinto le otorga: “pediremos pizza” y, no por desanimo, ni porque sea un platillo que no me agrade, propuse a voz alta “¿y si compro garnachas?”

Rápidamente, la única mujer en el grupo puso la clásica cara de antojo y debido a eso, el grupo accedió a cambiar la “sugerencia” de nuestro anfitrión, creo más motivado por mi oferta de ser el encargado de ir por ellas, que por el deseo de saborearlas.

Antojitos Rinconada
Antojitos Rinconada

En la colonia (o fraccionamiento, por aquello que alguien se pueda ofender) Bugambilias, exactamente en la esquina que conforman las calles Hacienda de los Morales y Hacienda de Tenextepec, se encuentra un pequeño lugar llamado “Antojitos Rinconada”. Es una casa habilitada con mesas tanto en el garaje como en la sala, sencillo en términos generales, dejando claro que lo importante es la sazón de la comida, no las características físicas del lugar.

Platicando con las señoras que preparan los alimentos, les comenté que he probado varios restaurantes en esta ciudad que se “jactan” de tener el sabor de Rinconada, pero que simplemente es pura lengua. Una de ellas, la más experimentada, me comentó que nació precisamente en esa localidad y que, como buena residente de ese “parador”, conoce a la perfección el sabor y las preparaciones de cada uno de los platillos.

Antojitos Rinconada
Antojitos Rinconada

Mi primera impresión fue de incredulidad, muchas veces me han dicho lo mismo y nadie había cumplido con su palabra. El pedido de garnachas fue de 40 piezas para 7 comensales poco apetentes, el cual se preparó en aproximadamente 20 minutos (no solo se trabajó el mío, había que atender al igual a los que estaban sentados en el lugar), y de primera instancia, el olor característico de la salsa y la manteca era similar.

Una vez pagada la orden, regresé con todo y paquete al departamento con los amigos “locutores”, quienes ya estaban saboreando unos muy apetitosos volovanes que uno de ellos había llevado como aperitivo. Al terminar con la encomienda pactada (el programa de radio, no los volovanes), inició la ardua y compleja tarea de comprobar los dichos de la cocinera. Después de hincarle el diente a 7 garnachas (sí, 7), logré comprobar que lo que me ofrecieron lo cumplieron, el sabor característico de la garnacha era el tradicional de la región de Rinconada; a cada mordida me remontaba a mi infancia cuando pasaba con mis padres cada fin de semana por esos lugares de regreso a esta ciudad. La sazón que incluye aceite de carro y camión, estaba presente en cada una de las garnachas que deleité durante la cena, y creo, por mi apreciación, que a mis amigos les fue igual de grato el haber cambiado la decisión del platillo a deleitar.

Infortunadamente garnacha fue el único platillo que saboreamos, sin embargo el lugar tiene una “carta” con más platillos tradicionales de la región como: picadas de salsa y frijol, tapadas, tostadas, tacos dorados, chiles rellenos, etc. Creo que una calificación de 5 pambazos no es exagerada para la comida que deleité, pero claro, habrá quien pueda no estar de acuerdo y califique con un 4, aún así, es ampliamente recomendable.

[divider]EL PAMBAZÓMETRO[/divider]

 

¡4 Pambazos!
¡4 Pambazos!

¡Hasta la próxima!

 

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