Cannifexómetro: Cata de vinos.

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Seamos bien claros, es absurdo escribir sobre algo que debe ser únicamente una experiencia sensorial. Mis talentos(?) como escritor no alcanzan para darle a usted un panorama amplio de las sensaciones que se experimentan al beber un buen* vino pero lo que sí puedo hacer es ayudarle a usted amigo lector para que no haga el ridículo cuando se trate de beber el fruto de la vid.

1. Beber vino no es caro. Uno solo debe comprar vino caro si es feo y se carece de cualquier tipo de talento. Por otra parte, si usted cree que puede mantener una conversación coherente y fluida, no importará demasiado el vino que usted elija. Hay excelentes vinos desde doscientos pesos (mexicanos).

2. No se preocupe por la cosecha. La fecha del vino sólo es importante cuando está usted en una subasta y es millonario. Por otra parte, evite SIEMPRE mencionar el año del vino. No todas las botellas están hechas para añejarse y algunas empeoran con los años. Nunca diga “excelente cosecha” a menos que sea usted un productor reconocido del valle de Napa.

3. No se enrede. Mire, los vinos tienen nombres raros. La mayoría se llaman según el tipo de uva utilizada para su producción, si no sabe como se pronuncia sólo señale con el dedo.

4. Siempre tenga con qué abrir una botella de vino. Sólo se recomienda un cuchillo si usted es Rambo y está en una isla desierta. ¡Tenga un sacacorchos por el amor de dios!

5. Las copas son opcionales. Sé que podrían escandalizarse por esto pero en muchas partes del mundo, el vino se ha bebido en vaso. Si tiene dinero, cómprese un par de copas sencillas pero si no, no existe una policJavier-Duarte-vino-300x199ía del buen gusto en cata de vinos que vaya a tocar a su puerta para apresarlo por beber el vino en vaso.

6. El color del vino. Para esta acción, usted debe tener un amplio vocabulario y al menos conocer más de cuatro colores. Levante la copa, póngala a contraluz y trate de describir el color del vino ¿Esto afecta el sabor? Por supuesto que no. No diga “¡qué oscuro!” porque hasta un preescolar sabría eso. Le sugiero conocer el púrpura, el carmesí, el marrón y todas las tonalidades que existen del color rojo.

7. Prueba del aroma. Esta parte sí es importante, permítase olfatear el vino, aspire profundamente y trate de distinguir los aromas contenidos en el líquido. Jamás diga “huele afrutado” porque esto lo hará ver como un imbécil.

8. Ahora sí, lleve el vino a la boca. Pruébelo. Seguramente habrá visto alguna vez que un sommelier da un pequeño sorbo que mantiene en su boca y luego escupe. En primer lugar, usted no es un sommelier y en segundo, NO ESCUPA EL VINO PORQUE ESO ES ASQUEROSO. Sólo pruébelo, manténgalo en su boca un par de segundos y déjelo ir. Trate de distinguir los sabores, igual que con el aroma, el vino está lleno de una cantidad enorme de sabores aparte de la uva, pero si usted no es capaz de decir con exactitud a qué sabe (madera, clavo, tomillo, naranja, papa o lo que sea) mejor no diga nada y sólo suspire.

9. El vino no es licor. Beba con calma. El vino no es una bebida para ponerse todo locotrón en el antro ni para cantar sus corridos de Komander.

10. Finalmente, la única habilidad necesaria para catar el vino es, básicamente, tener lengua y paciencia. El mejor vino es el que más le guste a su lengua que poco sabe de cosechas y colores y sabores afrutados.

*No tema experimentar, hay tantas clases de vino como peces en el mar y si no le gustan no pasa nada, siempre tendrá el ron Bacardí para amenizar sus veladas.

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