¡Cazals, Cazals, Cazals!

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Ciudadano Buelna - xalapo.com

Felipe Cazals, Para que nunca se olvide este nombre


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Buelna

Hace algunos años ya, cuatro o cinco,  me enteré a través de algún blog perdido o alguna nota periodística de esas que suelen aparecer en las últimas páginas de los pasquines, que el maestro Felipe Cazals planeaba nuevamente rodar una película; desde aquel momento recuerdo haber pensado “esto será un acontecimiento”.

La película llevaba por título “Ciudadano Buelna”  y la nota dejaba entre ver que el maestro batallaba para conseguir los medios y el financiamiento para hacer posible la producción. Los que saben más-menos cómo es que se hace una película, entienden que acaso la comparación más cercana a este proceso posiblemente sea la de hacer un viaje.

Los viajes son preciosos pero extremadamente cansados y, al igual que en un viaje, el hacer una película requiere de mucha energía, salud,  fortaleza física, así como de una motivación inquebrantable para recorrer un camino que desde que comienza el cineasta, sabe que puede durar varios años.

Visto así, Felipe Cazals, a sus 75 años en aquel entonces, decidía salir de casa nuevamente sabedor de que regresaría a la comodidad del hogar dos o tres años después; me es inevitable recordar a mi abuelo, quien a esa edad literalmente apenas podía salir a la esquina de su casa sin ahogarse, víctima de la tos provocada por el esfuerzo físico.

Pensar en que Cazals durante el proceso iba a entrevistarse con cientos de personas, realizar investigaciones históricas,  trasladarse a los desiertos del Norte de México, pelearse con productores y técnicos, dirigir a gritos a un crew de al menos sesenta personas, etc., me hacía preguntarme seriamente en las dimensiones de este hombre y en cuál pudiera ser su motivación para realizar una película de tales características.

A finales del 2012 salí de México y la película aun no veía la luz, como soy un obsesivo, buscaba en internet todas las noticias, entrevistas, pistas que pudieran informarme de dicha producción y me encontraba con que el maestro ya desde el rodaje estaba dando lecciones de cine para todos los realizadores audiovisuales del país.

Felipe Cazals - xalapo.com
Felipe Cazals

Hablaba de que pretendía hacer una película acerca de la revolución mexicana, una película de guerra donde no se viera en pantalla ninguna batalla, ningún cañonazo , ninguna caída de caballos y cualquier imagen típica de las películas bélicas vistas miles de veces en prácticamente todas las películas del género; decía que no tenía sentido alguno repetir imágenes tan gastadas en el cine.

Así mismo, mencionaba que su personaje principal sería un joven revolucionario de 20 años hasta entonces desconocido para el 99% de los mexicanos, su nombre era Rafael Buelna y no venía en ningún libro de historia en los que los mexicanos nos hemos educado. Para llegar al personaje, el maestro había tenido que realizar una investigación histórica por su propia cuenta apoyado por algunos historiadores del país con los que poco a poco, a través de fotografías, documentos, actas, fue introduciendo y descubriendo la magnitud y la importancia de este joven en la historia de México.

En las entrevistas contaba que la película se centraría en el hecho de que este joven estudiante habría cambiado los destinos de México en al menos tres ocasiones, que lo que el personaje reflejaba era la tristeza de la revolución y que, derrotado por la misma, se alzaba como vencedor en el tiempo y en la historia.

Como es de esperarse en un cineasta de estos tamaños, Cazals no solo estaba haciendo una película sino que, entre otras cosas, ponía sobre la mesa una nueva discusión alrededor de la revolución mexicana, hacía un aporte histórico al pueblo de México y, una vez más, brindaba especial atención al hecho de ser joven y estudiante en un país de entornos oscuros como el nuestro; tema recurrente en su filmografía.

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Rafa Lara, el alumno que no entendió la lección

A la distancia di seguimiento al estreno de la película y tristemente me di cuenta de que coincidía con el lanzamiento de otra cinta histórica que se anunciaba con bombo y platillo como la producción más cara en la historia del cine mexicano, me refiero a “5 de mayo: la batalla” del estrambótico Rafa Lara.

Recuerdo haber sentido una especie de invasión en los círculos cinematográficos por parte de la publicidad de dicha producción; trailers con miles de visitas, posters, entrevistas por todas partes, inserts, comerciales, etc.  En mis búsquedas cibernéticas se volvía cada vez más difícil encontrar noticias frescas de “Ciudadano Buelna” y por el contrario veía que “5 de mayo” avasalladoramente se estrenaría con cientos de copias en prácticamente todas las salas del país y en los Estados Unidos.

En cada entrevista dedicada a “5 de mayo” su director nos preparaba como para ver un partido de futbol, decía que iba a manchar las pantallas de sangre, que cuerpos desmembrados volarían por los aires en las secuencias de acción, de lo importante que era para nosotros recordar las victorias de México y que Francia era prácticamente invencible.

Esto parecía una broma, con toda su sofisticación aseguraba que había creado un legado fílmico histórico y que los mexicanos nos sentiríamos más orgullosos después de ver la película; lo cierto es que todos y cada uno de los argumentos de la cinta parecen extraídos de un libro de quinto año de primaria y se dedican a exaltar a la manera gringa este nacionalismo patriotero que los gobiernos mexicanos han promovido intensamente en los últimos 20 años; la filosofía del “sí se puede”, mexicanos echando porras con banderitas y sombreros.

Cazals, Ciudadano Buelna - xalapo.com
Cazals, Buelna

Supe algunas semanas después que “Ciudadano Buelna”  se estrenó discretamente en algunas salas del DF incluida la Cineteca Nacional y en el Estado de Sinaloa, pues recibió apoyo de la universidad de aquel Estado.

Un año más tarde volví a México por vacaciones y por supuesto mi lista de películas a conseguir la encabezaba el último trabajo de Felipe Cazals. Llegué hasta pensar ingenuamente que quizá, debido a un retraso en la distribución en provincia, me la podría encontrar en alguna cartelera o proyección especial en Xalapa. La busqué en los supermercados, en los videoclubes de renta de películas, fui con los piratas (a veces uno se lleva sorpresas con ellos), pero lo único que encontré por todas partes fue a Kuno Becker montado en un caballo y empuñando la bandera al mismo tiempo que gritaba “Viva México Cabrones”.

Pregunté a conocidos, amigos, colegas y solo confirmé algo que ya sabía pero me resistía a aceptar. En los círculos de cinéfilos, en las tertulias culturales, entre los curiosos o algunos artistas Cazals es una leyenda y una cita obligada, pero para el grueso de los mexicanos que llenan cada fin de semana las salas de Cinépolis, el nombre de Cazals es totalmente desconocido, principalmente para las nuevas generaciones; los jóvenes de las prepas y universidades no tienen ni idea de que en México hay un hombre que desde hace más de 40 años ha estado haciendo un cine extraordinario y que con cada película que realiza ha traspasado las pantallas y ha logrado sacudir a la sociedad en distintos ámbitos del diario acontecer mexicano.

Y es que con un cine sencillo y hecho para el público, Cazals maneja conceptos a la altura de los mejores cineastas del mundo, pienso que en una tarde de café o de copas podría conversar durante horas con cineastas de la talla de Werner Herzog, Costa-Gavras o hasta el fallecido Miklós Jancsó. Sus preocupaciones giran en torno a la condición de la juventud mexicana y desde su cine ha intentado contribuir a la formación de la personalidad del mexicano y, sobre todo, a que nuestra sociedad abra los ojos.

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Póster Ciudadano Buelna

Después de casi tres años fuera de México , hace unos días por fin pude ver la película gracias a un pequeño sitio web que la subió gratuitamente en una mediana calidad. Con un lenguaje fino y depurado, la película no está diseñada para impresionar o conmover a nadie. El trabajo ante todo deja ver el profundo amor que el director tiene hacia sus personajes y hacia lo que estos representan para él y para el mundo. La visión del director no es triunfalista en absoluto, por el contrario a lo largo de la historia se puede percibir un olor a muerte que acompaña al joven Buelna rodeado siempre por buitres.

Cazals, a sus casi ochenta años, está más vigente que nunca, al ver su último trabajo es inevitable pensar en la condición de los jóvenes en México y el panorama oscuro que los rodea. El cine del maestro nos demuestra que, casos como Ayotzinapa, los estudiantes golpeados de la UV en Xalapa o todos los periodistas asesinados, no son una casualidad.

Sé que el maestro está triste pero sobre todo debe estar profundamente indignado al ver la barbarie en la que nuestro país se ha sumergido, misma barbarie que lleva más de cuarenta años advirtiendo y discutiendo.

Porque a nadie dejará indiferente escribo estas líneas, que no se olvide este nombre: Felipe Cazals.

 

APENDICE


Chicogrande (2012)

Como todo buen cineasta Cazals no olvida, y esta película podría ser considerada una respuesta a Wild Bunch 1969 Dir. Sam Peckinpah (tan de moda en estos momentos en el Festival de Locarno 2015), donde, en la invasión norteamericana de 1947, se presenta a los mexicanos despidiendo con las Golondrinas al ejército invasor de los EUA.

En este western Cazals añora la personalidad en la que se fundó la identidad Mexicana. Una frase en uno de los diálogos enmarca la película

“-No mijo, el gringo no es pendejo, no te creas ese cuento”

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Canoa (1975)

Esta cinta tiene tintes Kafkianos, un pueblo enardecido masacra a un grupo de jóvenes sin otra razón más que la de ser estudiantes. Esta película nos demuestra que el terror en este país no tiene nada que ver con monstruos y vampiros, el terror en México es político y la quimera más grande es la ignorancia

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El Apando (1976)

Posiblemente la obra maestra de Felipe Cazals. Basada en la novela de José Revueltas,  no solo es una crítica frontal a la corrupción y a  las condiciones de los presos en la cárcel de Lecumberri, sino que pone de manifiesto un tema hasta entonces tabú en la temática cinematográfica mexicana; cuestiona una figura casi intocable y venerada por la sociedad mexicana; El Apando pone en el centro de la discusión la figura de la “madrecita mexicana”

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