Chiquitos pero picosos

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Nomás la puntita.

-Eso le dijeron a mi prima y ya tiene dos hermosos chamacos.

En uno de estos tantos días, me encontraba con mi esposa en el súper, haciendo unas compras, cuando de entre toda la gente que esperábamos en la fila de la caja, fijamos la mirada en una chica chaparrita, con una prominente barriga de embarazo, mi esposa, a quien siempre le han encantado los bebés, se le acercó para hacerle plática y al momento de preguntarle su edad, la impresión fue enorme, “nos fuimos de nalgas”, dirían los europeos, la futura mamá estaba apenas por cumplir las 15 floridas primaveras. Efectivamente, se comió la torta antes del recreo, bueno, casi casi apenas saliendo de su casa y sin haber cerrado el Tupper todavía.

Hace muchos, pero un chingo de años, en los tiempos de los abuelos, el hablar de la sexualidad era algo por demás muy penoso para las personas, es más, no conocían del pleno funcionamiento de la vagina y el pene hasta el momento en que tenían por primera vez relaciones sexuales, la educación al respecto era mínima, si osabas tocar el tema, tenías que ir a la iglesia a sumergir la cabeza en agua bendita para “sacarte al chamuco” que te provocaba tan sucios pensamientos; no existían ni el problema de la sobrepoblación, ni enfermedades tan cabronas como el SIDA, todo era “calladito”, era cuando te platicaban de las flores y las abejitas.

Tiempo después, con el desarrollo y apertura de la sociedad en estos temas, el surgimiento de publicaciones como la famosa revista Playboy y también de algunas jocosas revistas para damas (ni se hagan las mustias), hizo que el hablar de la sexualidad fuera más recurrente, los chavos se sintieron atraídos por experimentar con aquello supuestamente reservado para los que se casan y vaya que les encantó, las tasas de natalidad se elevaron como un marihuano después de fumarse tres churros y surgieron enfermedades sexuales más canijas, lo cual hizo que la sociedad se diera cuenta que era momento de empezar a brindar una educación especializada al respecto. Sin embargo, la información brindada todavía era muy pobre, limitada por los tabúes y la mojigatería, si de por sí costaba trabajo hablar de la lubricación vaginal y el crecimiento del vello púbico, imaginen el reto de intentar hablar de sexo anal, lluvia dorada y todas esas prácticas sexuales que hacen  ver a la posición de misionero como el kindergarten del sexo. Pero siendo sinceros y a pesar de esto, ya era un considerable avance. La información se limitaba a repartir folletos simples y si acaso, mostrar algún video educativo, claro, con las flores y abejitas, pero esta vez animadas, para que se vea más mouderrrrna la cosa.

¿Pero qué ha sucedido en estos últimos 20 años? ¿Qué orilla a que las niñas de secundaria quieran subirle el dobladillo a sus faldas y que al salir de la escuela le doblen a la pretina del pants para lucir de manera sexy un poco de piel de sus caderas? ¿Por qué los chicos a tan temprana edad se preocupan por hacer ejercicio y tener abdomen de lavadero para impresionar a las chicas? ¿Qué los está orillando a experimentar con su sexualidad tan pronto?

Los chicos han ido bajando la edad en que se están dando los embarazos adolescentes de manera más dramática que telenovela de Carla Estrada. Si bien en otros tiempos, el pegarle a la caja de los muñecos sucedía en edades de 17 y 18 años, actualmente hay casos de embarazos como el de la chica en el super y aunque parezca increíble y viéndome mesurado, lo dejaré en los 13 años.

En los últimos años, contrario a los viejos tiempos, las nuevas generaciones han sufrido de un brutal bombardeo de información que ha ido construyendo desde la infancia una mentalidad sexual distinta a la de antes. Grupos musicales, programas televisivos, películas y hasta libros dirigidos al público adolescente, que abogan por el despertar hormonal de chicas y chicos. Posters de Justin Bieber con su torso desnudo, telenovelas juveniles con chavitas usando faldas que pueden ser confundidas con maxi-cinturones, videoclips musicales de reggaetón con voluptuosas modelos, en fin, una amplia variedad de mensajes asimilados de distintas formas por los sentidos y que actualmente son de lo más común en los medios de comunicación. Para cerrar este punto de manera contundente, es tan fácil mencionar el cómo las niñas han pasado de elegir una muñeca normal y hasta aspiracional como Barbie, a pedir a sus padres alguna muñeca como las famosas Bratz o Monster High, ataviadas con vestimentas por demás provocativas y maquillajes exagerados. Espero hayan captado.

Por otro parte, el fácil acceso en dispositivos móviles a información sexual, imágenes o contenido pornográfico es tan sencillo como simplemente dictarle al celular lo que se quiere buscar para que en 5 segundos se tenga literalmente en la palma de la mano. Si bien en las escuelas todavía siguen con la práctica de la orientación sexual, la lámina de los aparatos reproductores masculinos y femeninos de editorial Sunrise se queda pendeja con lo explícito de un video de Xvideos.com o de Youporn. Si antes era una proeza sacar las revistas porno del escondite de tu papá (en muchos casos debajo del colchón), hoy el que un puberto tenga un disco duro retacado de fotos y videos porno es la cosa más normal. Si antes ya era muy atrevido hablar de las flores y las abejitas, ahora el enviar una foto encuerado, enseñando todo el abejorro o el jardín entero por Whatsapp es muy cotidiano.

La exposición a edades cada vez más tempranas a estos mensajes ha originado un precoz despertar sexual en las nuevas generaciones, diría mi abuelita “se les prende el fogón más temprano”. Podrá parecer de risa, sin embargo, la curiosidad por lo prohibido, el morbo y el manejo ligero que los medios le brindan actualmente a la sexualidad son culpables de esta situación (Dios mío, creo que me estoy convirtiendo en mi papá).

Una cosa es segura, estos mensajes y productos seguirán existiendo, pero la acción de los padres es lo primordial, dejar de ser mochos y hablar derecho con los hijos sobre estos temas es la mejor ayuda que se les puede brindar, de que van a ver porno, lo verán a pesar de ponerle bloqueos a los canales para adultos del cable o a las páginas de internet, de que tendrán posters de cantantes encuerados pegados en la pared del cuarto, los tendrán, la cuestión aquí es saber orientar sobre las repercusiones por querer mojar la brocha antes de tiempo. Darles las bases para que tengan conciencia en una edad sin mucha conciencia es lo complicado, pero debemos recordar que siempre es mejor prevenir que bautizar.

Hasta la próxima.

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Mi Twitter: @eldoogie

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