Creo que ya se me olvidó

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“Tenía algo que decir… Pero ya se me olvidó”

@mentedominguera

¿Cuántas veces nos ha ocurrido ésto? Uno charlando va haciendo pequeñas notas mentales de ideas o sentimientos que van surgiendo y quiere compartir pero no lo hace para no romper con el ritmo de la conversación. Y cuando el momento oportuno surge, de pronto y sin más aviso la memoria nos falla, nos deja tirados a la orilla del camino. Es como si de pronto liberasen una horda de monos que, entrenados para el desorden, entrasen a nuestro estudio mental y dasatasen caos por todos lados, dejando nuestro (a veces no tan) pulcro escritorio vuelto nada. Notas por el piso, en el baño, o descartadas de alguna manera menos elegante.

Así sucede y más seguido de lo que uno quisiera admitir dar cuenta; al entrar al súper, al iniciar un trabajo, al llegar a la oficina, etc.

Y es que parece que la mente se esfuerza por hacernos la mala jugada.

Me atrevo a decir que uno va sin pena ni gloria por la vida regando ideas. En las gasolineras, en los autobuses, cuando se lava la cabeza, incluso, y es algo irónico pero, tratando de acordarse de otras cosas pasadas y/o pendientes. Teniendo que lidiar con estos incómodos y repentinos vacíos.

¿Se acuerdan de aquello que en algún lugar vieron, escucharon, leyeron o se toparon e hicieron la nota mental para compartirla más tarde al mundo o alguna persona? ¿Qué pasa cuando llega el momento de externarlo? Destino esquivo… blanco total, penumbras, y al final nada! Todo queda en el limbo de los recuerdos menores.

Ahora me viene a la mente, por ejemplo, tantos paseos por las callejuelas xalapeñas (o de cualquier otro lugar) que tomé sin ningún motivo aparente, y que resultaron de lo más placentero. Luego, al llegar a casa se da uno cuenta del recibo de luz que tenía que pagar, o de la lista de compras, o el perro que quería en efecto salir a pasear. Reuniones, citas o sinfín de compromisos misceláneos. O por qué no, aquellas vueltas demenciales en los enormes estacionamientos buscando el carro, sólo para recordar después que había llegado a pie. Así nos juega la mente, como si no tuviera nada mejor que hacer.

En fin, por qué escribía ésto?

Pepe Pecas

@mentedominguera

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