De platónicos amores.

En mi defensa diré que tengo dos

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Xalapa Los Lagos - xalapo.com

En mi defensa diré que tengo dos

Un amor platónico no precisa ser una persona, según yo, puede ser un aroma, como el del café recién hecho, el del un perfume que te evoque a un nombre o un momento, el de la tierra mojada por el chipi-chipi, un color, una figura, una bebida o en todo caso el de un hombre, una mujer, lo que sea pues.

De platónicos amores he desarrollado muchos sueños, esos que piensa una que duraron toda la noche, pero en realidad apenas y alcanzaron tres minutos antes de despertar azorada por la hora y las prisas de todos los días.

A estas alturas ya saben de donde proviene el filosófico origen del llamado amor platónico, así que me ahorraré eso para ahondar en otros puntos.

Una puede concebir un amor platónico en casi cualquier cosa o persona, aunque en los últimos años me he percatado que mis amores platónicos han radicado en dos perfiles básicamente: mi Xalapa y en un chico asquerosamente inteligente.

Creo que mi más grande amor platónico no tiene mucho que explicar, más bien hay que preguntar: ¿Quién no se ha enamorado de Xalapa? Alguien que no la conoce, alguien que no ha venido aún, supongo, debe ser.

Xalapa te abraza en las madrugadas con ese frío húmedo incomparable. Te despierta a veces con sol, a veces nublada, eso depende de su humor, de su rabia o alegría como toda mujer, como toda pareja, como toda niña y como todo ser.Xalapa Los Lagos - xalapo.com

Al mediodía, Xalapa puede ser amable a pesar del tráfico, con todo y las manifestaciones y marchas, te presta las bugambilias para que te enamores de ella.

Sus calles angostas, sus callejones empedrados, su diversidad de árboles y flores te envuelve y coquetea si pones atención.

Xalapa tiene sus defectos, problemas que le hemos causado con el tiempo, pero como todo amor platónico, eso lo podemos poner de lado un rato y embebecernos hasta desmayar por sus cosas buenas.

Xalapa es pues, mi amor platónico, ese que no se puede materializar, pero sí disfrutar en cada calle, en cada rincón, en cada flor, en cada pedazo de ciudad.

EL OTRO, EL INALCANZABLE, EL QUE NO QUIERO ALCANZAR

Mi segundo amor platónico creo, es un chico absurdamente inteligente, no tiene nombre ni figura, pero sí una mirada que me cautiva porque sé -o al menos eso imagino- lee cosas triviales y algunas muy interesantes, pero que de todo echa mano en algún momento.

Su mirada es noble, querendona, profunda porque se desvela pensando en cómo arreglar el mundo y al final cae rendido entre sueños tipo historietas donde él es el héroe porque así se lo dicta su ego que sale a rienda suelta y porque sabe que podría hacerlo si se lo propusiera.

Este segundo amor platónico es un chico que se ríe de sí mismo, aunque a veces le apena y le duelen sus errores, se acuerda y hace estallar la carcajada.

Es como me idea me lo dicta: amplio de criterio, no juzga, argumenta, defiende sus puntos de vista pero no necea a lo idiota, viaja, le gusta la libertad de ser y dejar ser, no cela por tonterías,

Enredada en la fantasía y la imaginación, este chico huele bien, huele rico, huele a diversión, a amor, a pasión y al atrevimiento que me gusta disfrazado de timidez.

Pero a ratos caigo en la realidad y la frustración se hace presente. Me doy cuenta que hay más de 7 mil 350 millones de personas en el mundo y este amor platónico sólo vive en mi cabeza. ¡Pero qué necesidad!

Sin embargo, como ustedes ya habrán experimentado, un amor platónico se alimenta más que de deseo, de ilusión e impulso. Aquí mi tremendo error de embobarme y suspenderme en el aire cuando pienso en ese chico que uff está construido con puro ideal y viento…

Se trata de un tipo nada feo que está fuera de tiempo, loco, no es de este universo, no envejece, no batalla con su genio, fluye con sus ideas, juega con su sabiduría y con mis sentimientos.

Se trata de un ser que inspira amor, a ser mejor, a esforzarse, a luchar, a sacar la casta, relucir la rebeldía, hacer travesuras, expedir la mentira piadosa, caminar bajo su abrazo, te invita a no insistir en vano si se va en el camino de la transformación.

Mi amor platónico me gusta, me fortalece, me alimenta, me ayuda y me emociona.

¿Y ustedes, tienen amores platónicos?

En mi defensa diré que tengo dos.


[Muchas, muchas, muchas, hartísimas felicidades a xalapopuntocom por su PRIMER ANIVERSARIO. Millones de gracias por el espacio, por adoptarme, por el chance de publicar mis tonteras, millones de gracias también a mis fans que leen cada semana los textos que escribo (mi mamá y una tía). Que sea pues, el primero de muchos años que leemos sobre Xalapa, amores, desencuentros, historias y muchas otras cosas más. Abrazo a cada integrante del TEAM]

PD 1: Ojalá fuera el amor platónico de alguien…¡Abrón!

PD 2: No sean gachos, síganme: @susanacórdova

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