El difícil arte de ser uno mismo

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uno mismo - xalapo.com

Cada hombre contiene varios

hombres en su interior,

y la mayoría de nosotros saltamos

de uno a otro sin saber jamás quiénes somos.

Paul Auster


Hay quienes pasan toda su vida tratando de encontrarse a sí mismos, ésos son terribles; sin embargo, hay quienes ni siquiera lo intentan, ésos son patéticos.

El encuentro con uno mismo puede ser la experiencia más satisfactoria que esta vida nos puede dar. Saber quiénes somos, qué queremos, a dónde vamos, son cuestiones que cuando se tienen claras producen un estado muy parecido a la felicidad. Me refiero desde luego a un honesto ejercicio de autoconocimiento, pues lamentablemente en estos días ser uno mismo ha quedado reducido a unas meras formalidades que se refieren a la “buena vida” —entiéndase: sibaritismo irresponsable— y a la conservación del cuerpo físico y, evidentemente, a la satisfacción de una psiquis desordenada en conjugación con unas ideas no menos confusas. Ser uno mismo es, hoy en día, apenas dejarse llevar, dejarse empujar por la existencia, no obedecer a nada ni a nadie, ni siquiera a uno mismo, porque ese “uno mismo” todavía no ha hecho verdadero acto de presencia en la conciencia.Charles Bukowski - xalapo.com

Afortunadamente, para lo que corresponde a la búsqueda de la trascendencia, es casi imposible evadir el encuentro con el Yo. Algunos pierden sus horas atrapados por el miedo a la muerte, a lo desconocido, a los muy creídos y castrantes castigos del más allá, tan temidos en los recovecos más ocultos de nuestra idiosincrasia. El verdadero peligro —que se traduce en tener una vida mediocre y vacía— está, aunque no se vea así, en ese desconocimiento de uno mismo, en la falta de realidad propia, en la carencia de apoyo en algo que no depende del mundo exterior, en la falta de ese eje que está en cada ser humano y que, con el tiempo, nos da la consistencia para mantenernos erguidos y elevar la conciencia sobre la inseguridad y nos proporciona la confianza que nos ayudará a alcanzar la sabiduría, no la de otros, no la de los libros, no la de un grupo humano en particular, no la de una religión, la propia.

Y en este encuentro con nosotros mismos, tan esperado pero tan temido, quizá se precisa de un guía, pero jamás de un líder, pues el verdadero gobernador de nuestra existencia es, precisamente nuestro yo auténtico. El auto liderazgo es la capacidad que todos tenemos de dirigir nuestra propia vida centrándola en nuestro contacto interno y percibiendo nuestras necesidades auténticas. Es hacerse responsable de que uno construye su realidad con sus posibilidades y límites, y con el poder de elegir cambiarlo o no. Implica fe en uno mismo y autoconocimiento, conciencia del poder propio. Es respetar y escuchar los mensajes internos: emocionales, corporales, intelectuales e intuitivos para la toma de decisiones; y recorrer caminos nuevos con determinación y confianza. Un autoliderazgo sabio necesita un contacto con la sabiduría interna, una vivencia amorosa hacia sí mismo. Implica conciencia de lo sagrado que hay dentro de nosotros y de la necesidad de ser coherente y consecuente con una ética universal que nos convoca a ser íntegros en cada uno de nuestros actos.

Como ya se ve, tantas personalidades banales y aburridas son fruto de nunca buscarse a sí mismos, de no hacer, de no pensar, de no cuestionar. Emprender el camino autoiniciático es difícil, quizá lo más, sin embargo, encontrarse con uno es la mejor recompensa.

 

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios: motardxal@gmail.com

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