Don Pambazo, El huizache

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Más que un restaurante, aunque lo parece, El huizache es una fonda para burócratas, esto sin llegar a ser la típica cocina económica.

Ubicado en Adalberto Lara esquina con J. J. Coronado, muy cerca del Instituto de Cancerología, de donde proviene la mayoría de su clientela, El huizache brinda un servicio de comida corrida en donde diariamente ofrece dos menús diferentes.

La cocina es comandada por doña Eva, poseedora de los secretos de la cocina tradicional de la zona de Naolinco, lo cual le permite ofrecer a sus clientes adobos, chilatoles y moles, entre otras exquisiteces propias de esa región; aunque no se pueden confiar, pues de pronto puede sorprenderlos con una lasaña al horno, unos tacos guerrerenses o, incluso, camarones enchipotlados o pescado frito con muy buen sazón.

El Huizache
Don Pambazo: El Huizache

La mayor virtud del lugar es ese aire casero que se refuerza cuando la dueña, personalmente, sale a ofrecerles, “¿otro poquito de salsa, más carne…?”; su debilidad es, precisamente, eso mismo, pues como sucede cuando vas a comer a casa de una tía, a veces —las menos— los vasos no están bien enjuagados o las mesas no están del todo limpias; nada que no pueda solucionarse pidiéndole al mesero, bastante solícito por cierto, que los cambie o limpie bien.

Alguna vez al año, casi siempre muy cercana a la fecha de la fiesta de San Pablo, de donde es originaria doña Eva, uno puede degustar un delicioso mole —debidamente requisitado y sazonado— con chocos (una especie de tamal envuelto en la hoja de una planta llamada caballero) y un arroz que peca de sabroso. Tortillas de mano, por supuesto.

[divider]EL PAMBAZÓMETRO[/divider]

La calificación para esta, como diría la canción, fonda chiquita que parece restaurante, es de cuatro pambazos.

¡4 Pambazos!
¡4 Pambazos!

 

¡Hasta la Próxima!

Don Pambazo

 

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