Doña Pelos

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Doña Pelos - xalapo.com

Porque todos conocemos una Doña Pelos


En Xalapa como en cualquier provincia hay personajes, ciudadanos, vecinos con los que convivimos “sin querer queriendo” diariamente y que de alguna forma marcan un pasaje de nuestra vida.

En Xalapa es muy conocido por ejemplo el personaje de “El Juanote”, aquel hombre fornido que caminaba sin cesar por toda la ciudad y que era capaz de cargarse un piano, o al menos eso cuenta la leyenda.

Pues bien, hay otras personalidades que quizá no tengan su propia historia escrita en las calles de la capital, pero todos conocemos a una que reúne varias características que describiré en este nuevo texto.

Me refiero pues, a la famosa, inigualable y respetable: Doña Pelos.Doña Pelos - xalapo.com

Desde que tengo uso de razón, he escuchado de una tal Doña Pelos, una señora que en todo está atenta al parecer, menos en su propia casa. Una mujer que sabe mil maneras de cocinar el arroz, de resolver dolencias propias de la edad y de hasta darte consejos para conseguir galán, que sabe quien entra y quién sale de tu casa, y hasta en qué horarios.

Aquí haré una aclaración pertinente, hay muchas Doñas Pelos, de varias estaturas, edades, de diferente peso, inclusive. Pero todas coinciden en que son “candil de la calle, oscuridad de su casa”.

Sin faltarle al respeto, porque ese no es el objetivo. Analicemos un poco la importancia de conocer a un personaje como “Doña Pelos”, o en todo caso, de identificarse si la persona que lee esto ha caído en uno o varios de estos vicios:

  • Es una señora cuyos hijos ya son adultos o incluso ya no viven con ella, es probablemente pensionada, jubilada, y a veces hasta viuda, de ahí que pase mucho tiempo libre el cual es particularmente dedicado a husmear en la vida de los demás.
  • Viste por lo general blusa, falda, chanclitas y un mandil en tonos pastel; que uno rosita a cuadros, un azulito cielo, un verdecito clarito. Eso sí, en la tarde como el clima cambia en Xalapa, se pone su suéter no se vaya a “ventiar” y luego se queja que le duele la cadera, la espalda y hasta las várices.Doña Pelos - xalapo.com
  • Compra pollo casi todos los días “porque la carne está re cara” y tarda horas platicando con la vendedora, lo mismo pasa en la verdulería y en la tienda de la esquina.
  • Se sabe los nombres de todos los de la cuadra, de la vecindad o el edificio, según el sitio donde viva.
  • Sabe a detalle (por más que lo ocultemos) quién anda con quién, si el vecino cuarentón ya se divorció, si la hija de la señora de la esquina salió embarazada y hasta cuándo serán los próximos 15 años en la colonia.
  • Conoce de remedios caseros, uso de hierbas, té, pomadas y demás revolturas para aliviar todos los males.
  • Regularmente va al doctor y le cuenta a todos (aunque uno quiera) sus dolores y el montón de veces que le da el patatus al día.
  • Sabe perfectamente cuando pasa el camión de la basura, conoce tan bien la ciudad que reconoce cuando hará “mal tiempo”. Es de las que te avisa cuando va a llover para que bajes tu ropita del tendedero.Doña Pelos - xalapo.com
  • Si te llevas bien con ella, te convida a veces de algún guisado, que modestia aparte, dice le queda para chuparse los dedos.
  • En algunas excepciones, Doña Pelos tiene un puestecito de garnachas, tacos, lleva la tanda, vende maquillaje o trastes por catálogo, lo que le permite platicar y conocer mejor a los vecinos y ganarse unos pesitos extra.
  • Sabe de todo y de todos, pero de su casa o hijos, poco en realidad. Se ocupa más de terceras personas.
  • Eso sí, si alguien extraño ronda la zona, lo investiga y lo reporta a la policía, si una persona te busca y tú no estabas en casa, te pasa el recado.
  • Pero no te conmuevas, de no llevarte bien con ella, puedes ser blanco de chismes, malos entendidos y hasta problemas que ni existen.
  • Generalmente Doña Pelos es una persona solidaria, incluso hasta organiza el Baby Shower, la posada, la cooperación para que corten el pasto del área verde de la colonia.

 

Todos conocemos a una Doña Pelos, quizá nos caiga mal, quizá hemos cruzado un par de veces la mirada con ella, quizá hace años supimos su nombre verdadero o su trágica historia, pero qué más da si al final del día (y ella lo sabe) su existencia es importante, y a veces hasta crucial.

Véase esta colaboración, con mucho respeto, como un mini homenaje para todas aquellas “Doña Pelos” que existen en cada colonia, vecindad, circuito y edificio de mi querida Xalapa.

 

PD: Si les gustó compartan… si no también.

No sean gachos, síganme: @susanacordova

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