El horóscopo

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Mi ciudad es un lugar en donde la gente presume de mucha cultura y el pensamiento científico campea por los pasillos de las universidades y en las mesas de los cafés. En donde todos los días hay inauguraciones de exposiciones pictóricas, presentaciones de libros, seminarios y ponencias de todos los tipos, y en donde la intelectualidad puede asentar sus reales permanentemente si así lo quiere.

Los xalapeños, seres llenos de cultura y sapiencia, antes salir a la calle siempre se enterarán de las últimas noticias (para no andar sin el conocimiento preciso que requiere la vida diaria); consultan, por supuesto, el Weather Chanel, o de perdida analizarán los pronósticos del Centro de Previsión del Golfo para saber cómo estará el clima y, con todo y su proclividad a la ciencia, siempre también consultarán su horóscopo.

A mí me resulta increíble que a estas alturas haya gente que crea que un parrafillo escrito en un diario local, o dicho en los programas de televisión o radio matutinos, habrá de cambiar sus vidas o servirá para guiarles durante el día.

Siempre que pienso en eso me imagino el siguiente dialogo entre el formador de la página de un periódico y su “achichincle”:

–Oye, ¿y los horóscopos?
–No sé, el Poca tinta dijo que él los iba a hacer.
–Pues no están y ya vamos a imprimir.
–Qué, ¿me los aviento yo?
–Sí ¡Pero como vas “mi’jo”!

¿O qué, creía que antes de ponerlos en cualquier página apagaban las luces de la oficina, prendían incienso y velas y esperaban a que un augur empezara, en trance, a escribir las predicciones?

Los horóscopos tienen, según yo, la misma función que los códices mayas o los jeroglíficos egipcios, es decir, son una muestra cultural y religiosa, pero de una civilización antigua. Algunas personas, creyentes irredentos, deberían de tomar en cuenta otros factores de sus vidas para proyectar su futuro y no lo que les dice Moni Vidente, Walter Mercado, Esteban Mayo, Mizada Mohamed o cualquier otro nigromante de esos que, envueltos en lentejuela, chaquira y chaquirón, se yerguen en guías espirituales de las masas (televisivas).

Pongamos mi caso por ejemplo, mi horóscopo ayer decía: “Tendrás un encuentro con una persona a la que no veías en mucho tiempo, espera sorpresas”; todos los que vi ayer fueron puros conocidos y el día transcurrió como el más tedioso de toda mi vida. Y el que leí a principio de mes que decía: “Recibirás la recompensa monetaria que has estado esperando”. Lo que la mugre predicción no decía era cuándo la recibiría, pues al día de hoy no veo claro.

Así pues, piense que si su horóscopo en un día cualquiera dice que le va a ir mal, esto será potencialmente cierto en la medida en que usted lo crea. El cosmos sí es un sistema de energía en el que todos sus elementos se concatenan para funcionar, nosotros somos parte de él y, por ende, desde luego que nos afectará, pero en funciones que son más bien del tipo en el que la física y la química influyan en nuestro cuerpo como partes integrales del universo; nunca, jamás, con predicciones mágicas, catastróficas, agoreras o sacadas de los sortilegios de cualquier extraño ser, vestido igual que como lo hacía Lola Beltrán.

 

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com

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