El Jardín del minimalismo

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La música de concierto se ha convertido en un “gusto esnob” si preguntamos al viandante promedio, ya que se habla un lenguaje extraño, ajeno, pretencioso. Triste legado el que nos han dejado pasadas generaciones. Sin embargo, encerrado en su pequeña burbuja de decadencia y supuesta elegancia aún hay un maravilloso mundo por explorar.

Cuando nos despojamos de algunos prejuicios, podemos entrar más fácilmente a este mundo y conocer algunos de los personajes. Poetas, empresarios, banqueros, abogados, etc. hombres comunes. Con sentimientos, emociones, problemas financieros, hambre, inocencia, perversión. Entonces, ¿qué nos  separa? En realidad nada. Podemos entablar una amistad, si no con su persona, con su obra.

Los medios digitales sin duda han facilitado el intercambio de información y la música no es excepción. Hoy tenemos más posibilidades que nunca en la historia del hombre. Con tantas opciones sólo es cuestión de filtrar nuestros intereses.

Es por eso que hoy quiero invitarlo a considerar una más: el minimalismo.

 

 

-¿De qué hablamos cuando hablamos de minimalismo?

Resulta lógico formularnos esta pregunta ya que muchos hemos oído alguna vez acerca de la arquitectura, la pintura, el diseño, la literatura o la música minimalista.

Podríamos definir al minimalismo como la reducción a lo más esencial de cualquier objeto, expresión u obra. Es aquel producto que ha sido despojado de todo lo innecesario, de cualquier sobrante que pudiera entorpecer u opacar su forma más simple y pura.

El minimalismo en las artes occidentales ha sido un fenómeno de posguerra, casi como una especie de purga cultural, artística, una reinvención de la visión del mundo y sus artes.

La siguiente selección de obras musicales han sido escritas en los últimos 40 años, van de lo sagrado a lo profano como uno va en la vida cotidiana. Quiero pensar que es una selección ideal para tumbarse en el sofá después de una buena comida y esperando la siesta. Para estudiar, para relajarse, o para sobrevivir el caos de gente, sonido, automóviles, horarios de oficina, o lo que sea que tenga enfrente.

Festina Lente – Arvo Part

Stabat Mater – Arvo Part

Prophecies – Philip Glass

Für Alina – Arvo part

Cuarteto de cuerda no 3. “Mishima” – Philip Glass

Sinfonía 3 “de las canciones dolientes” – Henryk Gorecki

 

Prophecies (1982)

Parte de la banda sonora de la película Koyaanisqatsi, de Godfrey Reggio (muy recomendable, por cierto)

La música se genera como cuando germina una pequeña semilla, al inicio es casi imperceptible el movimiento, la quietud invade la atmósfera, poco a poco y sin prisas empieza a crecer, a fortalecerse, se va convirtiendo en un pequeño arroyo, las voces del coro nos conducen como tomados de la mano, como se guía a un infante, cuidando su paso, esperándolo cuando es necesario, dando pequeñas pausas, respiros para retomar con más fuerza el camino. El arroyo poco a poco crece hasta convertirse en un magnificente torrente, una catedral de sonido. Una pausa. Una nueva idea del órgano, podríamos dejar correr la mente, imaginarnos el pulso de la gran ciudad, las respiraciones del tráfico, los altos edificios convertidos en monolitos de la sociedad moderna. Tales sensaciones, espacios y entornos evoca una combinación tan simple como un coro masculino y un órgano. Poco a poco nos va dejando de lado la música, nos lleva al reposo, al punto muerto, el caos y el silencio.

 

Mishima (1985)

Parte de la banda sonora de la película Mishima. Una vida en cuatro capítulos, de Paul Schrader.

Originalmente concebida como una serie de piezas para la película, acompañan y/o representan momentos en la vida del escritor japonés.

Algunos años después se consolidaron en una sola obra, naciendo así el cuarteto no 3 de Philip Glass.

Melodía, ritmo, la sensación de profundidad y oleaje es algo que define esta pequeña serie de optimistas movimientos.

 

Festina Lente (1988)

Festina Lente… del latín que a su vez viene del griego σπεῦδε βραδέως, que básicamente quiere decir: apresúrate lentamente. Un oxímoron fantástico y que podríamos tener más presente en nuestras vidas.

 

Stabat Mater (1985)

“Tintinnabulación es el lugar donde deambulo cuando busco respuestas en mi vida, en mi música, en mi trabajo… Todo lo que no es importante cae. Aquí estoy solo con el silencio. He descubierto que es suficiente una sola nota tocada bellamente” Arvo Pärt.

 

Para Alina (1976)

Esta pieza encierra en su simplicidad una invitación a la introspección, a la meditación, evoca la juventud, las ganas de explorar el mundo, el deseo de conocerse a sí mismo.

La simplicidad puede ser engañosa, lo que podría ser “fácilmente tocado por cualquiera” incluye una cláusula de pureza de sonido, de mente y tal vez de alma.

Es uno de los íconos del tintinnabuli de Arvo Pärt, a pesar de tener sólo 15 compases de música, se acostumbra repetir la pieza, llegando a duraciones desde los 3 a los 10 u 11 minutos, dependiendo del espíritu del intérprete.

 

Sinfonía 3 “de las canciones dolientes” (1976)

Obra dedicada a la esposa del compositor. Cuando se le preguntó por qué se la había dedicado a ella respondió: ¿A quién más se supone que debería dedicársela? Se cuestionó también si hacía referencia a las víctimas del holocausto, sin embargo, Górecki siempre dijo que era “una simple sinfonía de canciones dolientes. La obra es una evocación de los vínculos entre madre e hijo(a)”.

 

Como antes se dijo… de alguna manera, todas las obras presentadas aquí pueden ser encontradas en los medios de difusión musical. Por la dudas dejo enlaces a versiones que me hicieron el día, espero también a Ud, querido lector.

@mentedominguera

 

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