La inesperada virtud de la ignorancia

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Mi problema al escribir es muy parecido al que tengo con el ajedrez, conozco las reglas y lo reconozco cuando lo veo pero cuando es mi turno de hacerlo carezco de capacidad. Por otro lado, si es cuestión de consumirlo, se convierte en lo más sencillo del mundo.

Otro problema al escribir es que todo el mundo lo hace, pocos lo hacen bien pero todo el mundo escribe. Hace no mucho leí sobre cómo escribir y qué evitar. Básicamente tuve mi primer lección de “escribir para dummies”. No sé qué pensar de un libro que te dice cómo hacer las cosas y que al mismo tiempo cae en los errores que condena de manera tan dura.

Escribir en corto, escribir en largo, escribir para desahogarse, escribir porque no hay nada más que hacer, hay tantas razones por las cuales hacerlo que casi siempre me ofusco y termino desalentado. En esos momentos es cuando mi libro me dice que debo aprovechar el sentimiento y lanzarme a la creación literaria (sea lo que fuere eso).

Otro de mis padecimientos resulta ser la inconsistencia de mi tren de pensamiento. Así es, yo sé que resulta casi imposible de creer pero tiendo a irme por las ramas y perder la ilación de mis textos, nótese como un claro ejemplo este mismo: comenzamos hablando del ajedrez y hemos terminado en trenes. Aunque es cierto que a veces no necesitamos sentido sino ritmo en la escritura, el autor nos lleva de la mano hacia donde quiere. Carece de lógica pero se disfruta la incoherencia, como los sandwiches de mermelada o el trazado de las calles xalapeñas. Intrincado, doloroso, absurdo pero hermoso. En ese sentido es como el amor, sí, digamos que Xalapa es como el amor, carece de sentido y de lógica pero se disfruta cada recoveco y se sufre como nada más.

Si volvemos al tema de las plataformas para escribir, nos damos cuenta que hoy más que nunca en la historia humana podemos escribir en cualquier medio, tanto análogo como digital. Si vemos las opciones digitales, uno podría sufrir un colapso decidiendo dónde crear un texto. Tenemos notas, correo electrónico, documentos en procesadores de texto, blogs, páginas web, redes sociales, etc.

Mi vista en esta ocasión se vuelca a uno en particular, Twitter: ¿por qué es azul? ¿por qué tiene un pajarito? ¿por qué 160 caracteres y no 20, 71 o 103? ¿qué lo hace tan influyente? ¿acaso puedo ser un tuitstar sin darme cuenta?

Seguramente existen respuestas a todas estas preguntas, pero estando como estoy, cual gitano en el camino, el internet es limitado y cuando hay, no se puede perder en pequeñeces, se aprovecha en cosas trascendentales como videos de gatos, correo, y por supuesto, mi querido xalapo y mis 3 lectores.

Una idea que me dejó cautivo y perplejo por curiosa y divertida fue la libreta de tuits, la cual es bastante obvia, una libreta metafísica en la cual uno va plasmando los chispazos de brillantez que van surgiendo a lo largo y lo ancho del día. Uno pregunta, ¿por qué no ir tuiteando al momento? Pues en esos caminos sinuosos que uno va pasando me enteré que el twitter es básicamente como una avenida, existen horas pico y horas no pico. Y resulta que no hay mejor momento para liberar una de nuestras aves enjauladas en la libreta que esas horas pico. Un poco raro, lo sé, pero así es esto del abarrote.

En esta ocasión me he rendido y he escrito en el lugar que primero he visto, así que si notan pequeños herrores en la forma (o falta de la misma), incoherencia entre párrafos o demás, por favor, disculpen a su servidor pero el papel de baño no es la mejor opción para escribir.

 

Lección aprendida.

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