La movilidad urbana y la madre

0
807
Movilidad Urbana - xalapo.com

Mi ciudad sufre de algo que yo llamo Síndrome de Inmovilidad con Mentada. Esto porque aquí no se puede uno trasladar a ninguna parte sin que antes medie por el camino una docena de mentadas de madre.

En esta jungla de asfalto, bueno, de baches en poco asfalto, ir de un punto a otro requiere de una gran dosis de paciencia y de un automóvil con su sistema de enfriamiento en óptimas condiciones. Ambos, la paciencia y el sistema de enfriamiento, sirven para lo mismo, evitar calentamientos, en el motor y en la psiquis.

Pocas ciudades tan complicadas para viajar dentro de ellas como nuestra bella Xalapa. Su trazado vial, tan del siglo XVII, sus calles tan llenas de baches, sus habitantes tan proclives al automóvil, sus autoridades tan afectas a hacerse como tío Lolo y el casi nulo sentido común que aquí impera, son causas fundamentales para que todos los días vivamos un caos vial que a otros ya hubiera matado de un infarto. Pero no a nosotros; los xalapeños parecemos hechos para soportar embotellamientos, baches, atascos viales, semáforos sin sincronía y todos los demás problemas que una ciudad desquiciada por un alto número de vehículos padece.

¿Y por qué digo que parece que estamos hechos para ello? Pues sencillo, porque al menos la mitad de los problemas viales son causados directamente por nosotros. Somos masoquistas de closet, bueno, de cajuela.

Esto es algo de lo que hacemos mal y no enmendamos. No planear nuestros recorridos con antelación. La planeación de nuestros viajes ocurre durante los cinco minutos previos a encender nuestro auto, y ésta estriba en pensar, “me voy por el centro o por el centro”. Somos, como diría cierto filósofo de los comics, animales de costumbres; aprendemos un caminito y por ese siempre nos vamos. En lo particular para hacer un viaje al mismo destino he podido encontrar al menos tres rutas diferentes, no siempre corro con suerte porque a veces una calle paralela a otra no lleva a ninguna parte, porque está sin pavimentación u otras cosas, pero buscándole casi siempre hay una ruta alterna… y si no, siempre tendremos el Diazepam.

Movilidad Urbana - xalapo.comHay gente que jamás se sube a un autobús. Aquí también entra en juego el punto anterior, si planeáramos con tiempo nuestras salidas hasta podríamos tomar un autobús; con la saturación de rutas que pasan por el centro hay autobuses que van vacios y regresan vacios. Además de que es más barato. Sucio quizá, pero más barato.

Cultura vial. Existe gente que maneja, es más, que ya lleva manejando muchos años y que jamás, literal, jamás ha leído el Reglamento de Tránsito. El desconocimiento que existe en cuanto a cómo estacionar un auto, por ejemplo, es lo que nos deja ver autos estacionados en las meras esquinas, tapando pasos peatonales y estorbando peligrosamente la visibilidad de los autos que cruzan; o autos estacionados en contrasentido de la circulación, lo que hace por obvias razones muy riesgoso el hecho de pasar junto a ellos cuando se están poniendo en circulación nuevamente, porque los autos que circulan correctamente vienen de frente. Existe gente que ignora que ceder el paso a los peatones en vías secundarias o en donde no hay semáforo es obligatorio. O que desconoce el uso adecuado de las luces direccionales o el lenguaje corporal de un agente de Tránsito. Eso entre otras muchas cosas.

Memoria de automovilista. Esto es un fenómeno que podría sustentar muchas tesis de psicología; Una persona sale de su casa, obvio como peatón, se sube a su auto y se transforma en un ser que en el momento en que toma el volante se olvida que tiene piernas y que éstas le sirven para caminar. Por tanto los peatones son el enemigo a vencer. Les “echa lámina”, los ignora, es prepotente, no se detiene para dejarlos pasar, se para en los pasos peatonales, etcétera. Eso sí, una vez que se baja del auto y se convierte en peatón y sufre lo que le hacen otros automovilistas, se indigna y ve mal las acciones que él mismo recién ha cometido.

Si cambiáramos la perspectiva que tenemos de algunas de estas cosas, y de otras más que por falta de espacio no escribí, seguramente tendríamos una ciudad más amable y no estaríamos mentándonos las “mamaces” unos a los otros todos los días.

Y en todo esto sólo hay una certeza, si nosotros, los ciudadanos y usuarios de las calles, no hacemos algo para tratar de resolver el problema de la movilidad urbana, nuestras autoridades,  a base de puras ocurrencias, foros interminables y anuncios mediáticos, no van a resolver nada.

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios: motardxal@gmail.com

Comentarios

comentarios