Lo que callamos los peatones (Second Part)‏

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Lo bueno de lo malo de caminar por #Xalapa

En una ciudad de la furia como lo es Xalapa, donde vivimos xalapeños nativos (sangre pura, raza amada), conviene caminar para conocer mejor a la capital, por salud, por ahorrarse el dinero para el transporte y por muchos motivos más, pero en la realidad nos topamos con miles de taxistas, motociclistas y urbaneros que muy probablemente sueñan con ser pilotos de Fórmula 1, (por aquello de que van hechos la mocha”),  por lo que más vale apresurar el paso si no te quieres quedar entre las llantas de algún carro.

Ésta es pues, la segunda parte de lo que llamo: “Lo que callamos los peatones”. Como dije en el artículo anterior (y mi estrene en xalapo.com como “colaboradora”), no se trata de desprestigiar o linchar a quien tiene un automóvil o a los pagan a diario el taxi o tienen moto, se trata pues, de verle el lado bueno (y el no tan bueno) a esto de la caminada en una ciudad que surgió en torno a tres manantiales (Xallapam, Xallitic y Techacapan).

Lo bueno de convertirte en un auténtico aplana calles, es que te ahorras los 7 pesos de la combi, los 9 pesos del autobús, el mal genio del taxista (no siempre, pero casi) y la gasolina, esa de la que todo mundo se queja por cara.

Pero claro que no todo es miel sobre hojuelas. Ahí les van las contras (según yo y mi experiencia). Aquí va entonces “Lo malo de lo bueno” de caminar por todo Xalapa como un ser desquiciado:

Si no portas un buen calzado, las ampollas salen a relucir inevitablemente.

Si eres mujer u hombre (porque no discriminamos a nadie) y acostumbras a maquillarte entonces olvida el glamour, el sol intenso del día hará que te derritas peor que vela en funeral.

Si eres de los que cargas un suéter “por si acaso”, no lo necesitarás con tanto sudor (o bueno, quizá sí porque a veces llueve) *Es que si está loco el clima aquí.

Si llevas una mochila procura aumentarle al peso una botella de agua. Sí, repetimos la recomendación de estar hidratado, es muy importante.

Lo malo, que si no cargaste bien tu celular, mp3 o lo que sea que utilices para escuchar música en el camino, pues seguro tendrás que “chutarte” la música de los negocios, el armónico ruido de los camiones y el claxon al por mayor de los automovilistas.

Pero lo malo/bueno de caminar y no llevar música, es que lidias con tus propios pensamientos, tus demonios, sin querer organizas tus ideas, es más, ¡te surgen ideas nuevas! Vas incluso visualizando la solución a varios problemas.

Si sumes la panza y te paras derecha (o) mientras haces todo el trayecto, vas acostumbrando a tu cuerpo a una mejor postura. Lo malo es que si no lo haces terminarás más jorobada (o) de lo que ya estabas.

Retomando el tema de la lluvia, lo malo de Xalapa es que si te agarra el chipi-chipi, el aguacero o ves a lo lejos el montón de nubes negritas y empieza a “pringar”, una de dos o sacas tu impermeable de color amarillo pollito o tomas el primer taxi o camión que encuentres y ya se interrumpió tu caminata.

Lo malo de caminar en Xalapa es que la mayoría de los automovilistas no respetan y ¡zas! muchos aprovechan cada charco (de eso que casi ni hay) para bañarte.

Si andas caminando por Xalapa y te agarra el aguacero, deberías aprender a esquivar los ríos que se forman en las banquetas porque claro está, con el montón de basura que tiran en las calles los ciudadanos irresponsables, el agua no fluye en las alcantarillas y ahí les encargo sortear las lagunas que se forman en cada calle.

Otra cosa a la que nos enfrentamos los peatones es que las banquetas son muy estrechas. Y es que nadie, nunca, de veras nadie se imaginó que la capital del estado creciera tanto, que vinieran tantas personas de otros municipios e incluso estados y países a estudiar, trabajar y vagar por estos lares, entonces ahora tenemos que caminar en fila india, de a uno por uno en la banqueta para poder avanzar.

PEATONESSumen a la estrechez de las banquetas la colocación impetuosa de los comerciantes ambulantes, entonces no sólo no puedes caminar en la acera, sino que tienes que desarrollar tu habilidad para pasar entre el puesto de venta de dvd´s y bolsas clonadas, con los automovilistas. Para corroborar esto, date una vuelta por calles como Clavijero, Revolución, Poeta Jesús Díaz y Dr. Rafael Lucio.

Sí, esto de caminar puede resultar estresante, incómodo, avasallador, peligroso y muy cansado, pero una vez que lo empiezas a hacer…ya no puedes parar.

Seamos honestos, a veces las distancias que tenemos que recorrer para llegar a la plaza comercial, al restaurante, a la casa de la novia o donde quieras, son enormes y ahí sí por mucha condición o ganas que tengas el tiempo apremia y caminar no es opción, entonces (si no posees un auto como yo) tienes que tomar “El bus” o el taxi y ese sí que es otro boleto.

En la tercera parte (si es que me dejan), abordaremos la fantástica y maravillosa experiencia de ir en el camión, el transporte público, “El bus”, como digo yo para no sentirme tan escasa de recursos…

Si les gustó compártanlo, si no también.

No sean gachos síganme en twitter: @susanacordova

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