El “Loco del pueblo”

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Loco del Pueblo - xalapo.com

El Loco del pueblo


Nada más no me salga con eso de que no va a votar. Sé que ha habido un debate larguísimo acerca de si sirve o no el voto, que si deberíamos o no validar la forma en que en nuestro país queremos volvernos  ”democráticos” y de si lo vamos a lograr o no. Entiendo que debe haber formas mejores de instaurar una democracia en un país, pero mientras esas opciones pueden aterrizar o hacerse viables, tenemos lo que tenemos, y bastante caro nos sale.

Ya sé que esta campaña lo único que hizo fue mostrar lo peor de los candidatos: que si Doña Alba Leonila no tuvo para “la medicina” o para “el zapato”; que si el Pipo tiene menos vida que cualquier maniquí; que si Don Armando Méndez parece que está sufriendo más que Libertad Lamarque; que los primos Yunes son como cualquier familia (si cualquier familia saliera de una tragedia griega), y que Cuitláhuac no ha dado grandes motivos para votar por él (hasta le compro que sea bien intencionado y eso, pero vamos, lo primero que hizo como Diputado Federal fue decir que no gestionaría recursos para Xalapa y lo segundo fue pedir licencia para ser candidato a gobernador). De Bueno Torio ni hablamos porque estamos hasta la madre de que sólo esté hasta la madre.

Hay etnógrafos que ven en la figura del “ Loco del Pueblo ” una especie de filtro: él encarna todas las cosas malas de una sociedad, y carga con ellas. En él encontramos lo feo, lo sucio, lo vulgar, lo violento, en fin, lo que en casa o en el vecindario no queremos. Si nuestra clase política existe, es porque son como “el Loco del Pueblo ”: ellos aguantan la culpa de lo que como sociedad no hacemos (tampoco es que les cueste mucho), de nuestra falta de responsabilidad y organización, y se vuelven nuestros villanos favoritos (a cambio de carretadas de dinero y una vida lujosa. Sin honor, pero lujosa). Y siempre podemos burlarnos de ellos, lanzarles piedras, responsabilizarlos de todo lo que no funciona, para que usted y yo vayamos tranquilamente a trabajar de 9 a 5. Y ya.

Pero nuestro loco ya se puso violento. Ya empezó a lastimar a la gente del vecindario.  Ha costado vidas, más de las que creemos. Le crecieron los colmillos, ya no aguanta nuestras burlas y nos responde muy feo; ya agrede a nuestras familias  y hasta miedo le tenemos. El loco no estaba tan loco, o al menos, no más que nosotros. Era divertido tener en el pueblo un loco, pero nadie nos dijo que había que vigilarlo; y simplemente no lo hicimos. Y lo estamos pagando.

Los candidatos, todos, pueden sin muchas complicaciones ser nuestro próximo loco. Más que eso, quieren serlo. Habría que cargar un poco con nuestras propias locuras y tener el valor, primero, de elegir, y segundo, de cuidar que no se nos vuelva un monstruo gordo con voz chillona y adicción a poner estupideces en tuiter.

Todo mundo habla del derecho a votar, a elegir. Yo más bien estoy de acuerdo con quien dice que el voto es una obligación. En estos tiempos más que nunca. ¿Qué habrá trampas? Seguro, todas. ¿Qué van a ganar “los de siempre”? muy probablemente, y más si usted prefiere quedarse viendo el fut en lugar de salir a votar. ¿Qué se van a llevar al Tiburón? Pues es una posibilidad, pero en serio, ¿eso de que se lleven o no al “Tibu” es una razón para votar por uno u otro? Tras la elección, también tendremos otras obligaciones, pero de eso hablaremos luego. Salga a votar, no deje que el loco se siga volviendo un tirano, no deje que se vuelva un monstruo, porque ya estamos viendo que puede salir muy caro.

Sígame en tuiter (eso no es una obligación, votar sí): @albantro

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