Lolita y sus amorosos impuestos

0
86

En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos.

 -Odio que tengas tanta pinche razón, Benjamin Franklin.

 

Abril, el mes en que entre que empieza a haber un calor de la rechingada y que los mosquitos me acosan como si fuera una virgen suelta en un CONALEP, mi Facebook se llena de mentadas de madre por parte de mis amigos dedicados a la cuestión de la contaduría, comentarios como Ps aki, n chinga con las dklarasiones anuales (entiendan, son contadores, no doctores en literatura), tapizan mi muro y el de varios de mis contactos, brindándonos una dosis de esa información que va derechito a mi departamento de cosas que me valen madre, de cierto modo.

Ya si eres de esos que nos dedicamos a la talacha por honorarios, entenderemos que este pedo es muy importante, ya que cada mes, si bien nos va, cobramos algunas chambas y recibimos nuestro pago, pero también andamos como pendejos facturando o pidiendo facturas a nuestros amigos y familiares que no pasan por esta cuestión, con tal de deducir la mayor cantidad de impuestos (cada que escucho esa palabra siento como si un judicial me diera de choques eléctricos en las talegas). Existe gente que cobra vía nómina y por su cabeza ni siquiera pasa el pensar en el desmadre de los impuestos, ellos cobran, la empresa o institución se encarga de las chingaderas del IVA y el ISR, y se limitan a saber que en su talón de pago existe un apartado de deducciones y hasta ahí, pero como comento, aquellos quienes sí tenemos que ver la cuestión de hacienda, vivimos un infierno mensual intentando lograr que el madrazo del pago no sea tan duro, que si tu mamá puede facturar la gasolina de su auto, tú vecino compró una computadora, bueno, hasta vas con el más promiscuo de tus cuates para ver si las sexoservidoras de la avenida te pueden expedir algún recibo deducible.

Si bien el pago de impuestos en su concepto es una cosa muy chida, también el gobierno se la está pasando a recontramamar, inventando ya cualquier pendejada con tal de hacerse de más recursos, subiéndole al alimento para mascotas a tal grado que estoy pensando en sacarle a mi perra alguna beca del DIF, le subieron al pan dulce y en lugar de disfrutar, cada chopeada que le doy a mi mantecada es como un lamento de dolor y sufrimiento y desde que le subieron al pasaje foráneo, valoro más el uso de internet para tener contacto con mi familia.

Ni hablemos de las personas que de verdad no tienen ni idea de la cosa de los impuestos, las cuales ahora requieren estar dados de alta en Hacienda para poder hacer negocio, me tocó ver el caso de un venerable anciano que fue a la oficina del SAT a ver qué onda, le dijeron misa y media de las cuestiones de impuestos y la firma electrónica y el señor, de unos 65 años y de apariencia humilde obviamente no entendió pero ni madres de lo que es internet, razón por la cual tendría que buscar a un contador, el cual le cobrará sus servicios además de los impuestos a pagar y espero, no le quiera ver la cara, porque de que hay hijos de la chingada, los hay, y si consideramos que por ley el gobierno se viene quedando como con la tercera parte del ingreso y además tener que pagar el honorario de un contador, pues como que la cosa no pinta nada bien para el señor.

Y bien, pagar impuestos en este bonito país no estaría mal si de verdad se vieran reflejados, como el caso de varios países de Europa, en donde las tasas de impuestos están supercabronas, pero los recursos son aprovechados en construir y facilitar infraestructura y servicios tan chingones que lo que le queda a los ciudadanos de sueldo es más que suficiente para desarrollar una vida tranquila. En pocas palabras, los impuestos se notan.

Aquí voy por la calle y veo puentes peatonales a los cuales el cruzarlos ya es un mero acto de desafío a la muerte, calles con más agujeros que la cara de un adolescente, alumbrado público con la misma intensidad que una linterna de petróleo. En lo particular, cada mes llega a mi correo electrónico sin falta, una serie de mensajes que me invitan a realizar mis declaraciones y pagos de impuestos, en donde al final y con letra chiquita, muy chiquita, se incluye un mensaje en donde en pocas palabras me dicen que no me pase de pendejo, cumpla o de lo contrario me caerá la voladora y aplicarían multas y recargos por no ser cumplido. Ok por mí no hay problema en cumplir, lo único que pido es que también sean cumplidos con uno.

No me extrañaría que en cierto momento alguien tenga la brillante idea de cobrar por el aire que respiremos y pidan cuota por cada puerta y ventana de nuestros hogares, digo, ya que está de moda regresar al pasado, pues de verdad, no sería sorprendente. De mientras, no queda más que seguir sufriendo los dolores que la famosa Lolita (nombre cariñoso para referirse a Hacienda) nos hace pasar mes con mes y ver a mis impuestos viajando en multitudinarias comitivas en viajes internacionales o reflejados en autos superchingones, mientras yo sigo usando el transporte público.

Hasta la próxima.

[embedvideo id=”wxJfzegrshQ” website=”youtube”]

Mi Twitter: @eldoogie

Comentarios

comentarios