Martín Blanco, pionero del fisicoconstructivismo en Xalapa

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Entrevista llevada a cabo en el año 2011

Cuando los gimnasios no eran los centros de socialización que son ahora, cuando los hombres musculosos eran vistos como bichos raros y cuando la figura atlética por excelencia era la de algún luchador enmascarado que combatía mujeres vampiro, Martín Blanco ya entrenaba con pesas y en su mente bullía la idea de abrir un gimnasio al que pudieran acudir hombres y mujeres por igual. Todo un pionero de la cultura física en Xalapa, Martin Blanco me recibe, cordial, en su gimnasio “Le Blanc Gym”, en la populosa colonia Revolución.

El lugar es otro, los tiempos que corren son otros también, pero el nombre sigue siendo el mismo que tenía su primer gimnasio, allá en la calle Melquiades Ruiz, en la colonia Obrero Campesina, mismo que casi todos los que ahora tenemos entre treinta y cuarenta años, o más, visitamos alguna vez cuando jóvenes.

Martín Blanco
Martín Blanco.

Martin Blanco tiene 64 años pero su cuerpo es el de un hombre más joven, saludable y atlético.

Empezó a practicar el fisicoconstructivismo en 1976 y desde entonces no ha parado. Recuerda que en esos tiempos en Xalapa sólo se podía practicar el entrenamiento con pesas en el gimnasio de los bomberos, que en aquel entonces estaba en el barrio de San José; unos años más tarde abrieron el gimnasio Palestra y luego, en la avenida Revolución, el gimnasio Xalapa, sin embargo, el auge del ejercicio con pesas no sobrevino sino hasta que él abrió un gimnasio mixto, mismo que estaba instalado en la parte trasera de su propia casa y que fue un detonador para que la moda del ejercicio físico tomara fuerza en Xalapa y propiciara la apertura de más gimnasios.

En esos años él fue un gran promotor del ejercicio físico, dando exhibiciones y pláticas en muchas escuelas, al tiempo que se mantenía como un competidor activo y ganador, pues tiene en su haber diferentes trofeos como el Novato del Año, de 1980; alguna vez ganó el Mr. Veracruz y compitió representando al estado de Veracruz en varios campeonatos nacionales.

Lamenta que ahora muchas personas, en el afán de conseguir resultados más rápidos, recurran a drogas y esteroides para desarrollar su físico, y advierte que los peligros para la salud por hacerlo, sin supervisión médica, son muchos más que los beneficios.

Recuerda con una sonrisa que lo más “fuerte” que se podía tomar, como suplementos alimenticios, cuando él empezó a entrenar eran: el hígado de res desecado, la levadura de cerveza y una mezcla de nutrientes, que los médicos recetaban a los enfermos convalecientes o con algún grado de desnutrición.

Más por amor que por negocio, mantiene abierto su gimnasio, todos los días de las 5:30 hasta las 22:00 horas, instalado en un edifico de la colonia Revolución y constantemente “beca” a algunos muchachos del barrio para que entrenen casi gratis. —Prefiero que estén aquí aunque no me paguen, que bebiendo o drogándose por ahí  —me dice convencido— y desde estas páginas hace un llamado a las autoridades, de todos los niveles, para que de alguna manera se establezcan incentivos para los dueños de gimnasios y que éstos puedan abrirle las puertas a más muchachos de escasos recursos, para que entrenen y esto los aleje de las drogas y la delincuencia.

Martin Blanco, hombre con una constancia de hierro es el ejemplo palpable de que una vida dedicada al deporte, y alejada de los vicios, puede mantenerlo a uno joven y activo por mucho tiempo.

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios y sugerencias: motardxal@gmail.com

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