“My Childhood” de Bill Douglas, una carta a un posible cineasta

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My Childhood, de Bill Douglas


Agradezco al filósofo Jacques Rencière el haberme mostrado una obra como “My Childhood”

Douglas
Douglas

de un cineasta hasta entonces desconocido para mí, me refiero a Bill Douglas. Es curioso, después de haber atendido al menos un par de cursos de cine británico y cine internacional impartidos por críticos anglosajones, ninguno de estos mencionó el nombre de este gran cineasta escocés, lo cual me hace sospechar una vez más que la mayoría de los críticos y los programadores de festivales ponen su atención principalmente en los aspectos periféricos al hecho cinematográfico como son  los galardones, clichés nacionalistas o modas estéticas.

Los que me conocen, saben que no me gusta hablar de una película en particular, no soy crítico de cine ni pretendo serlo, no considero que mi tarea sea la de decirle a los lectores lo que deben ver y lo que no, igualmente encuentro poco sentido en hacer las listas de las mejores películas de la historia y pienso que son aun peores estos supuestos análisis cinematográficos donde los supuestos analistas desmenuzan  toma por toma una secuencia, paletas de colores, los movimientos de cámara o los artificios de iluminación en la fotografía utilizada para la película; estos ejercicios suelen desembocar en los mares de la significación y  terminar en simples masturbaciones estéticas a partir de tecnicismos.

¿Qué es lo que me motiva entonces a mencionar o a compartir una película? Respondo a esta interrogante compartiendo una obra cinematográfica como “My Childhood” , un ejemplo perfecto de las dimensiones que el cine puede alcanzar y un conjunto de paradigmas cuya importancia es capital  para cualquier cinéfilo o aspirante a realizador cinematográfico.

La primer interrogante que Bill Douglas propone con su trabajo es en relación a los porqués del cine mismo. ¿Por qué hacer una película?, ¿vale la pena hacer una película más cuando prácticamente todos los conflictos y todas las historias están utilizadas ya en el cine y la literatura?, ¿necesita el mundo acaso la irrupción de un nuevo cineasta en los momentos en que vivimos una sobre oferta de imágenes?

My childhood
My childhood

Desde el título de la película, Douglas responde a todas estas interrogantes; un hombre filma su niñez y reinventa el mundo, construye un universo que quizás sólo existió para el, un mundo construido en base a recuerdos y, tal vez, por momentos extraño y desdibujado, pero es a partir de este hecho que el cine toma una dimensión humanista y universal; el cineasta tiene la necesidad de convocar un pasado que lo persigue y encuentra en una cámara el camino más honesto para comunicarle al mundo las experiencias que ha vivido.

Una pequeña villa de mineros es el mundo entero, y explicarse a sí mismo ese pequeño cosmos se ha vuelto una obsesión y una necesidad. Cuando esto sucede el cine se ha vuelto nuevo, el cine ha convertido a un hombre en un mejor ser humano, el cine ha recobrado su verdadera razón de existir.

Por otra parte al ser el cine un arte que en gran medida ha dependido del desarrollo tecnológico y por ende del mercado, se puede decir  que en esta relación con la tecnología existe una imposición de carácter ideológico.

My Childhood
My Childhood

Cuando una empresa pretende vendernos una nueva cámara se apela directamente a la idea y al hecho de brindarnos “un poco más”.  En cada nuevo modelo de cámara el comprador podrá recibir un poco más en el número de pixeles, un sensor más grande, un nuevo botón que corrija un error que usted no sabía que existía, y en la generalidad estos avances podrán medirse en relación a la definición de la imagen.

Esta idea suele trasladarse directamente a los espectadores quienes están esperando “un poco más” de manera casi automática y quienes encontrarán cierta calma a sus expectativas en el hecho de que, si bien no encontraron nada interesante al ir a una sala de cine, por lo menos fueron testigos de un espectáculo de imágenes más coloridas, sonidos más estremecedores, narrativas intencionalmente complejas e indescifrables y todo lo que de alguna manera nos conduzca al desbordamiento.

Este escenario me remite directamente a un acto cívico, por ejemplo, donde la ceremonia es absurda, donde los actores cuentan con poca credibilidad, donde reina el aburrimiento pues toda la audiencia ya sabe el orden del evento, pero al final se deleitará con una magnifica orquesta o con los fuegos artificiales cada vez más espectaculares y estruendosos, un evento ridículo por sí mismo.

111-year-old Alexander Imich holds a Guinness World Records
111-year-old Alexander Imich holds a Guinness World Records

Por el lado de los realizadores esta idea impuesta funciona de manera similar en la búsqueda de encontrar lazos comunicantes con las audiencias por parte de los directores.  Bajo la ambigua idea de la innovación, el realizador buscará darle algo “nuevo” al público no sólo utilizando los últimos filtros de corrección de color, sino buscando fatuamente nuevos paradigmas estéticos, desarrollando novedades,  o peor aun, utilizando la absurda filosofía del “record guinness”, esto es , buscando crear la primera película filmada de cierta manera, en cierto formato, o en ciertos lugares o condiciones particulares; artificios que nos alejan de las premisas básicas del cine y que tendrán como resultado la creación de películas como meros actos cívicos.

Una de las cosas que llama poderosamente la atención en “My Childhood” es la extrema economía de recursos y de lenguaje; acaso este sea uno de los ejemplos más reveladores en este sentido, la reducción prepara el escenario para que las ideas propias del cine generen un acto poético.

Este acto es sencillo, en 1972 un cineasta recrea la realidad de 1945 y la vuelve actual, viva y nueva para un espectador en el 2015; el artista ha convertido lo antiguo en algo nuevo, ha convertido un pueblo abandonado en algún hoyo del mundo en algo universal, nos ha recordado que el cine es un impulso primitivo, que las verdaderas ideas del cine son pocas pero muy poderosas,  que cada película debe llevar un hombre dentro de ella.

Como director Bill Douglas no fue un creador prolífico, realizó únicamente 4 películas, la trilogía de su infancia y adolescencia (“My Childhood”, “My Aint Folk”, “My way Home”)  y una cuarta llamada “Comrades” la cual al parecer no tuvo mucho éxito al estrenarse en 1986.

Bill Douglas Museaum
Bill Douglas Museaum

Quizás Douglas comprendió que lo que tenia que decir en cine ya estaba dicho y por eso dedicó su vida a la construcción de un museo de Historia del Cine albergado por la universidad pública de Exeter y por el cual es más recordado entre los suyos.

Sin embargo pienso que dejó grandes lecciones para los cineastas del futuro y para cualquier persona en el mundo que dedique 55 minutos frente a una pantalla.

El fenómeno del cine no puede ser enseñado o explicado, pero no podemos dejar de reconocerlo cuando estamos frente a el.

 


My Childhood

Dir. Bill Douglas

1972, Escocia, UK.

55 minutos

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