No hay lugar seguro

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Basta con ver nuestro entorno cercano, para constatar que ninguna pérdida ha paralizado nuestros días y por ende todo sigue su paso. Y me surge la duda… ¿Qué o quién nos ha hecho tanto daño para perder nuestro sentido de humanidad?

Lo ocurrido ya es conocido y no es mi intención repetir, pero quisiera recordar que además de la desaparición forzada de esos 43 estudiantes, en ese mismo lapso fueron asesinados 7 personas entre ellos un futbolista, un chofer y una señora que circulaba en un taxi que pasaba por el lugar; Asimismo, fueron 24 personas heridas, entre ellos futbolistas y miembros del equipo de “Los Avispones de Chilpancingo”, aunados a otros estudiantes de la Normal.

Ha transcurrido un año, y aún no hay certeza de lo que ocurrió, causas y motivos podrían ser muchos, pero resalto, que no existe una sola justificación, para que en este país existan estos eventos, porque seamos honestos, no son eventos aislados, nadie merece ser desaparecido, nadie merece morir de un balazo dentro de un taxi… nadie merece morir al regresar de un partido de futbol, nadie merece morir por hacer su trabajo o por estar en un lugar equivocado a la hora equivocada; pero sí así ocurriera, nadie merece ser olvidado por cobardía.

¿En algún momento recapacitaremos?, para entender que las luchas, las marchas y los movimientos, no son sólo para los estudiantes, los jornaleros, los maestros, los zapatistas, los médicos, los obreros, los pobres o los ricos … ¿Somos tan miopes para no ver que no son los otros? ¿Puede ser que por cobardes prefiramos subirnos en un ladrillo de supremacía moral para explicar cada evento de violencia y crimen en este país, con explicaciones como “mala suerte”, “se lo buscaron”, “eran vándalos”, “eran narcos”, “por algo les pasó”… la lista es interminable.

La verdad, es que no son los otros, somos todos, la pasajera del taxi (Blanca Montiel Sánchez) asesinada en ese lugar, podría ser yo y podrías ser tú en cualquier lugar en que te encuentres, no importa si es Iguala, Veracruz, Zacatecas, Oaxaca, Tamaulipas, Aguascalientes, D.F., … no importa, porque pareciera que la mala suerte nos habita… el mismo caso con el chofer, con los futbolistas, con los médicos que no regresan, con los encuestadores, con los empresarios, con los periodistas,  con los niños de ciertos Estados que en las escuelas les enseñan qué hacer en caso de un tiroteo.

Pese a lo que digan, vivir con cobardía no es del todo paralizante, es verdad que tiene ciertos inconvenientes, como el de actuar como zombi, dejando pasar los días con sus noches impávidos, no dar cabida a ninguna pasión que pueda incitar a cambiar y sobre todo, tratar de no reflexionar en lo absoluto sobre ningún tema, el que sea.

Vivir con cobardía, es la única manera de sobrevivir a cualquier sentimiento de indignación, vergüenza, tristeza, pero consecuentemente se pierden de la valentía, solidaridad, coraje y justicia, que todos tenemos… o debiéramos tener.

No hay lugar seguro, en un país de cobardes…

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