No soy coda, soy inteligente…

¡Felíz Navidad, para ustedes y sus familias, con todo mi cariño!

0
160
No soy coda, soy inteligente - xalapo.com

Diario de una mamá primeriza

No soy coda, soy inteligente…

Por Pamela de la Cruz


Recuerdo como si fuera ayer la primer Navidad que pasé siendo mamá, mi hija con 3 meses de edad, ataviada con un trajecito precioso de Santa Claus que ha sido usado casi por todos los niños y niñas de la familia, con la diferencia de que mi bebé casi daba el botonazo con él. En el pino, algunos regalitos para ella, detalles de mi familia que no dejaron pasar la oportunidad para dar esas muestras de cariño a la más nueva del clan. ¿De sus papás? No, ambos platicamos y decidimos que era muy bebé para recibir regalos y los gastos propios de sus artículos de uso diario eran elevadísimos….así que aplicamos la de “aún está muy chiquita, no sabe… aprovechemos eso”.

Sin embargo, no pude evitar sentirme mal conmigo misma cuando descubrí en el chismógrafo más grande que existe (adivinen cuál es..) que todas mis amigas y conocidas con bebés de meses e incluso recién nacidos habían saturado el pino con regalos para ellos. Entre juguetes didácticos enormes y aparatosos, ropa de marca, zapatos (sí, para esas largas caminatas que se avienta un bebé de 3 meses….) artículos decorativos y todo tipo de chunches, sus bebés habían recibido su primer Santa Claus de manera avasalladora y flamante, y ahí estaba la prueba fehaciente, la foto del bebé entre un ceeeerro de regalos donde apenas se distinguía el bultito de carne. Comencé a entrar en conflicto conmigo misma, -¡Y yo sin regalarle nada a mi bodoquito! -¡Qué mala mamá soy!..

No soy coda, soy inteligente - xalapo.comHan pasado 3 navidades, y la situación no ha cambiado mucho en nuestra forma de proceder, con la diferencia de que ahora pasamos todo el año observando cuáles son los gustos de nuestra cachorra para ser lo más acertados posibles en sus regalos navideños, que nunca son más de 4, y eso ya es un exceso. Hay una imagen que tengo muy grabada, la he visto en películas, y en familias reales…es todo un cliché. Esa imagen se repite en muchos hogares, sobre todo en éstas fechas: los niños de la casa, ansiosos al pie del árbol desgarrando con desesperación el papel de regalo para descubrir qué hay dentro ante la mirada emocionada de sus padres y familiares, lo abren, dicen “woow, es un (inserte el nombre del artículo deseado), lo dejan en el piso y pasan frenéticos a abrir el próximo regalo…sin disfrutar o saborear siquiera el anterior, cuando Santa Claus pasó horas eligiéndolo especialmente para ese niño. Hay muchos casos así, niños desde 3 o 4 añitos obsesionados con recibir muchísimos regalos, más interesados en la cantidad de cajas con su nombre que en el contenido de las mismas. ¿Han escuchado hablar del famoso “Síndrome del Niño Hiperregalado”?…. ¡Aguas papás! Es bonito aprovechar ésta época para continuar con la ilusión navideña, pero recordemos que regalarles cosas de manera excesiva sólo hará de nuestros pequeños, niños caprichosos, egoístas y consumistas. Cuando los niños reciben demasiados regalos, no disfrutan de ninguno en especial,  muchos de esos regalos terminarán tirados en un rincón, son tantos que no pueden concentrarse en cada uno, por lo que no les sacarán el máximo provecho, mientras, tú ya te endrogaste con una cantidad bastaaante jacarandosa.

Según expertos, cuando un niño está acostumbrado a recibir muchos regalos, considera que es una obligación de Santa Claus, del Niño Jesús, de los papás, Los Reyes Magos, el Santo Niño de Atocha, el Burrito Sabanero o de quien ellos crean, y pierde la ilusión que normalmente implica recibir UN REGALO y descubrir su contenido. Por tanto, de cierta forma, en vez de embellecer su infancia, le estamos robando una de las emociones más bonitas.

Al entender todo esto, al analizarlo, al reflexionarlo y comprobarlo con hijos de allegados míos, me dí cuenta de que no estaba siendo “Coda”, estaba siendo INTELIGENTE, y me enorgullecí. La Navidad es una época de ilusión y alegría, creo que es el momento perfecto para enseñarles a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos. No te dejes llevar por la emoción de regalarles absolutamente todo lo que piden, no los anestesies con regalos excesivos, si no con tu tiempo, atención y AMOR. ¡Bravo por todas esas “codas” inteligentes que me están leyendo!

¡Felíz Navidad, para ustedes y sus familias, con todo mi cariño!


Comentarios

comentarios