Plagios parte uno.

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Plagios, parte uno.

Por Pepe Pecas


El texto que a continuación presento no es mío, pertenece a una maravillosa persona a quien respeto y aprecio mucho, sin embargo su existencia causa un constante conflicto ya que no me permite llevar una vida tan tranquila como la llevan las papas de jardín. Es un texto que al leerlo disparó todas mis conductas obsesivas, de supuesto orden, falso control y el afán de una vida opuesta a lo descrito a continuación. No obstante, espero disfrute su lectura con la misma comezón en todo el cuerpo como la disfruté yo.


¿Cuántas cosas he dejado sin terminar? Proyectos, una licenciatura en línea, tareas, textos. ¿Qué pasa cuando esa conducta se convierte realmente en un problema? Me refiero a que afecte a ti mismo y a terceras personas.
Dicen que hay que saber cerrar ciclos, dar cierres, concretar y llevar a término todo cuanto nos proponemos pero, yo creo que hay cosas que sí es necesario terminarlas y otras basta con dejarlas morir o no tiene caso preocuparse por si concluyen o no.
Sabrán que además soy distraída y dispersa. Pasa la mosca y observo cómo vuela pensando en qué lugares habrá puesto las patitas.
De niña me perdí en playa persiguiendo unas gaviotas. Me fueron a buscar hasta por las cloacas. Dos horas después, me hallaron porque dos jóvenes en moto me anduvieron paseando por toda la playa hasta que reconocí a mi familia y me puse a llorar.
Este asunto de no terminar lo que empiezo me pasa desde lo más simple, como cuando quiero limpiar la casa. Busco la escoba, voy al patio y veo que hay popo de Kimba que debo levantar, voy por una bolsa y ahí está la caja de arena, la limpio, regreso al patio y pongo a llenar la lavadora, subo por ropa a mi cuarto y aviento las almohadas a la esquina para tender la cama. Junto, están varios zapatos que empiezo a guardar. Me dan ganas de ir al baño, pero primero debo ordenar los botes de shampoo por tamaños, mientras veo una manchita que siempre me ha parecido un pelón con lentes cargando una caja de refrescos. De repente me da sed, voy a la cocina y decido que ya he “limpiado” lo suficiente y pongo una serie en Netflix que prometí a mi novio acabaría de ver, enseguida llama mi madre por teléfono y dejo en pausa el capítulo.
Mi vida está llena de procesos sin terminar, no voy a exhortarlos a hacer lo contrario, no soy la indicada. Perdón, dejé la lavadora llenándose e inundé la casa. Regreso.


 

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