¡Qué carita!

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El lenguaje corporal es casi tan importante para comunicarnos como las palabras; y dentro de él las expresiones faciales juegan un papel preponderante. Un gesto puede contener oraciones completas si entre el emisor del gesto y el receptor hay cierta familiaridad. Mi madre, por ejemplo, con una torcida de boca podía decirme, cuando era niño y estaba haciendo algo indebido, cosas tan complejas como “¡Vas a ver pinche mocoso, nomás quiero que rompas —tires, maltrates, etcétera— eso y te voy a chanclear!” Yo, con un simple gesto —que en el mundo de los cínicos se conoce como “de yo no fui”— podía contestarle cosas como “Ni hablar mujer, traes puñal” y luego irme a sentar en un rincón.

Paul Ekman, experto en comunicación no verbal, ha pasado más de 40 años investigando los gestos faciales y las emociones humanas, y ha logrado identificar las lenguaje corporal - xalapo.comsiete expresiones faciales básicas. Las expresiones de alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo y desprecio, son universales, independientemente a la sociedad o cultura a la que se pertenezca. El resto de los gestos son aprendidos. Veámoslos. Alegría: Contracción del músculo cigomático (que va del pómulo al labio superior) y del orbicular que rodea al ojo. Las mejillas se elevan y surgen “patas de gallo”. Tristeza (Pena): Si es duradera caen los párpados superiores y se angulan hacia arriba las cejas. Además, el entrecejo se arruga y los labios se estiran horizontalmente. Ira: La emoción más peligrosa para los demás, porque puede generar violencia. Mirada fija, ojos feroces, cejas juntas y hacia abajo y tendencia a apretar los dientes. Sorpresa: Es la emoción más breve y puede fundirse con otras. Los párpados superiores suben, pero los inferiores no están tensos. La mandíbula suele caer. Asco: Ligera contracción del músculo que frunce la nariz y estrecha los ojos. El gesto de la nariz arrugada es simultáneo al de la elevación del labio superior. Miedo: Sucede (sigue) a la sorpresa. Párpados superiores elevados al máximo e inferiores tensos. Las cejas levantadas se acercan. Los labios se alargan hacia atrás. Desprecio: Es una expresión parecida al asco, porque la acción sólo se produce a un lado de la cara. La comisura del labio está más tensa y algo elevada. Como los sentimientos son una mezcla de muchas sensaciones, los gestos también son una combinación de estas primarias muecas.

Expresar lo que uno siente obedece a un código propio en cada persona, lo cual hace difícil, para los demás, traducir lo que uno trata de expresar, sobre todo entre quienes pertenecen a clases sociales, grupos raciales y culturas diferentes. En esto influye el hecho de que, además, hay gente que, como los disléxicos que cambian unas palabras por otras, cambia unos gestos por otros. Es decir, para demostrar su descontento ponen cara de felicidad y viceversa, cuando están felices parece que están enojados.

La gente hace muecas y gestos para todo, unos de ellos tan impresionantes como inútiles. Casi todos mis hermanos cuando van a martillar un clavo sacan la lengua por un lado, jamás he entendido para qué. Hay quienes cuando manejan ponen cara de sádicos, otros lo hacen con un gesto atormentado y algunos parece que en algún momento se van a echar a llorar. Los que practican algún deporte ponen la misma cara que ponen los lenguaje corporal - xalapo.comactores en las películas de guerra y los que están enamorados son verdaderamente indescifrables, aunque muchos ponen una cara en común: de tontos. Pero los gestos que más me gustan son los que hacen los que bailan, ¿nunca los han observado con detenimiento? Según el ritmo son las muecas, es más, creo que para bailar bien más que ritmo hace falta gesticulación. Poner cara de cumbia es fácil, sólo hay que morderse el labio de abajo y poner mirada como de quien se está comiendo un chamoy. La cara del ritmo salsa tampoco es complicada, hay que fruncir los labios con cierto erotismo y entrecerrar los ojos cuando suena el coro. La de danzón es discreta y con cierto dejo de indiferencia. La de tango es de decisión y sensualidad; la de flamenco es la misma de quien se acaba de dar un golpe en la pata de la cama; la de baile grupero es como de arriero. Las canciones de Caballo Dorado se bailan poniendo cara de buey —es que todos se equivocan—; para bailar las románticas nomás se entornan los ojos y se arruga la nariz discretamente. Pero las que se llevan las palmas, por difíciles de hacer, son las que se usan para bailar reggaetón; éstas son una mezcla entre las que hacía la niña del Exorcista, las muecas del desaparecido Resortes y las que hace Jo Jorge Falcón cuando cuenta un chiste de gangosos; todas juntas nomás que con lujuria.

 

Alejandro Hernández y Hernández

Comentarios: motardxal@gmail.com

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