Verano peligroso

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Verano peligroso


Las vacaciones son  tener nada que hacer y todo el día para hacerlo.
-Robert Orben (búsquenlo en Google, no les voy a andar resolviendo la vida siempre).

El mes de julio ha avanzado y por fin, el momento que estudiantes y Godínez de gobierno han esperado con más ansia que la revista Playboy con Maribel Guardia (elevemos nuestras plegarias), está aquí, las vacaciones veraniegas han llegado.

A pesar de la bola de suspensiones, puentes y mini vacaciones de invierno y Semana Santa, las consideradas como LAS vacaciones, llegan aperturadas por la serie de festejos de graduaciones escolares, en donde abundan las coreografías descoordinados de las primarias, las cenas-baile de preparatorianos reggaetoneros  y la imagen en el cielo de globos de helio que muchos compran y que no llegan a su destinatario por habérselos encargado al más pendejo de tus sobrinos, al cual, se  les fue de las manos.

Para aquellos oficinistas que laboran bajo el yugo gubernamental, el brillo de sus ojos destella al pensar en el disfrute de las merecidas vacaciones de medio año, el imaginarse tirados en la playa, desparramando sus carnes bofas, cuales cachalotes varados, mientras turistas extranjeros recorren la orilla del mar, ataviados con bermudas, calcetines y sandalias, adquiriendo ese color merthiolate en su piel.

Por un lado, los bendecidos con trabajo de base que pudieron realizar ahorros y que no deben el abono de BanCoppel o Elektra, realizarán algún viajecillo de los llamados “de placer”, que irse a las Vegas, a Cancún o mínimo darse una escapada al malecón de Veracruz, a que los de las nieves les griten “güero, güera”, sin importar que estén más bronceados que Cirilo, el de Carrusel, ellos pueden pasear sin mayor preocupación, ya que cuentan con un trabajo estable, prestaciones y una paga segura cada 15 días (si es que cierto, cof cof, gobierno estatal no desvió el, cof cof, dinero de su paga).

Los que no tienen la suerte de tener vacaciones pagadas, deben seguir chingándole porque desde ahorita deben ir juntando para pagar la siguiente inscripción escolar, útiles, uniformes y todo lo necesario, además de seguir con las deudas y gastos corrientes del cotidiano, el puto paraíso.

Otros vislumbran un periodo eterno de sufrimiento, ya que las vacaciones traen lo que para muchos es un gran dilema: tener a sus hijos en casa por aproximadamente un mes. En el caso de los pequeños, muchos anhelaban el descanso, porque quieran o no aceptarlo, es una chinga para ellos estar dándole a la estudiada todos los días, el hacer su tarea y la de su bully es muy cansado. Como ya mencioné, varios podrán salir con sus padres a echar la fiesta en algún paradisiaco lugar, otros, debido a que sus papás no tienen ni puta idea de qué hacer con sus hijos por tanto tiempo, romperán sus ilusiones de jugar todo el pinche día su consola y  los mandarán a cursos de verano de cuanta pendejada se les pueda ocurrir (sí, me refiero a ustedes, los del curso de estudio de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ¿qué pedo con eso?) y en el cual buscan que dure la mayor cantidad de tiempo posible “para que los niños tengan algo que hacer en vacaciones y no estén huevoneando todo el tiempo” o serán remitidos con la tía, los abuelos, la vecina, el perro o cualquier cosa que respire, con tal de salir de ese pedo. Y es que ya es tan cotidiano para muchos el estar inmersos en sus trabajos todo el día sin ver a sus hijos, que la simple posibilidad de tenerlos en casa durante tantas horas, tantos días, significa un descontrol total de sus workahólicas rutinas. Sí, así de lamentable se está volviendo nuestra sociedad, donde les estamos quitando a los pequeños las oportunidades más puras para ser verdaderos niños y no unos chingados adultos chiquitos.

Otros pequeños, debido a la necesidad de la familia, no tendrán viajes, ni videojuegos todo el día, ni cursos de verano en donde distraerse, ellos tendrán que pasar sus “vacaciones” chambeando, ya sea apoyando en el negocio familiar, como la miscelánea de sus papás o buscando ganarse unos cuantos pesos haciendo algunas chambitas de mandadero en el barrio y es que de verdad que la situación cada vez se pone más cabrona y todos deben entrarle al jale con tal de salir adelante.

En fin, como podrán notar, existen distintas maneras de ver el periodo vacacional, el paraíso de algunos puede ser el sufrimiento de otros, dependiendo de cómo les haya tocado en la rifa de la vida.

Hasta la próxima.

Mi Twitter: @eldoogie

 

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