Violencia en televisión.

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Violencia en Televisión - xalapo.com

Violencia en televisión, Apología sangrienta


En 1997, (sí, ya llovió y hasta diluvió desde ese entonces), antes, mucho antes de que la violencia llegara a las ciudades de México a niveles preocupantes, previo a las balaceras, cuerpos colgados en puentes, cuerpos tirados en las avenidas de las urbes, antes incluso de que el ejército y la marina patrullaran con sus armas de grueso calibre todas las metrópolis del país, ya estaba en discusión si la televisión influía o no en conductas violentas.

En un acto sin precedentes, el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, presionado por sectores sociales conservadores, “invitó” a acabar con lo que llamó “la apología de la violencia” evitando transmitir en medios audiovisuales programas que hicieran referencias a hechos delictivos y uso de armas.

Tal vez, él sabía que la violencia estaba por estallar en los corazones urbanos; tal vez sus intenciones fueron buenas y creyó que de algo serviría quitar de los medios más penetrantes escenas perturbadoras a fin de evitar que perdiéramos la capacidad de asombro ante tanta sangre; tal vez no.

Lo cierto es que hoy, a 19 años de distancia, de poco o nada sirvió sacar del aire los programas de nota roja de las dos televisoras nacionales de mayor importancia.

¿Se atentó en aquel entonces contra la libertad de expresión? ¿Realmente la TV influye en las conductas delictivas? ¿Se hace apología a la violencia al transmitir la realidad?

No pretendo, ni nunca pretendí, encontrar el hilo negro en el tema, simplemente, expongo y expuse en aquel entonces, puntos de vista al respecto.

Comparto pues con todos ustedes, este texto que publiqué en la Revista Oriente en noviembre de 1997 con opiniones de los comunicadores Arturo García Niño y Sergio Victoria (QEPD):


[dropcap size=dropcap]L[/dropcap]os puntos de vista se encuentran al hablar de violencia y los factores que la propician. Tal es el caso si planteamos una supuesta investigación de la violencia en los programas televisivos y en los medios de comunicación en general.

Lo cierto es que el exhorto hecho por el presidente Ernesto Zedillo a los miembros de la Cámara de Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión, para “detener” la apología de la violencia en la pantalla chica, marcó una pauta.Violencia en Televisión - xalapo.com

La respuesta no se hizo esperar, las dos empresas más importantes de la televisión mexicana respondieron al llamado presidencial con una medida que para algunos resultó drástica y para otros satisfactoria: sacar del aire dos programas cuyos contenidos son polémicos. Ciudad Desnuda, de TV Azteca, y Fuera de la Ley, de Televisa.

Para Sergio Victoria, director de Veravisión -filial de TV Azteca que transmite Ciudad Desnuda Veracruz-, lo anterior marca un precedente que preocupa, pues “esto fue lo primero… ¿qué vendrá después? No me gustaría pensar que al rato quieran sacar del aire la telenovela Mirada de Mujer, por su contenido, y después los noticieros por reseñar lo que pasa; espero que esto pare aquí”.

Por su parte, el comunicólogo Arturo García Niño, conductor del programa Todo Veracruz -trasmitido por TV Más– manifestó su desacuerdo abierto con el punto de vista del presidente Zedillo, al señalar que el problema no está en hacer la apología de la violencia, pues “no se puede hacer la apología de la policía, y si hay algo violento, pues en este país son los medios de seguridad”; para él, apología de la violencia son el Ejército Mexicano -que militarizó Chiapas-  y los agentes de tránsito que se acercan a morderte”.

García Niño no cuestiona los programas televisivos de nota roja por su presunta contribución al aumento del índice delictivo, sino por el mal gusto y hechura deficiente: “yo apelo a lo mal tratados que están los temas porque no redundan en una apología de la violencia sino en una apología del mal gusto, de la mala televisión, del mal guionismo, de la mala sintaxis… el asunto no se puede tratar con una actitud moralina, hay que entrarle con una actitud seria”.

En contraparte, Sergio Victoria dice que “si tú sales a la calle y lo que encuentras es violencia; lo trasmites en un programa televisivo y de repente te das cuenta que el material te da para llenar uno diario, entonces sí sería una apología, aunque no con la intención de promover la violencia”.

El también conductor de Hechos de Veracruz citó al viejo estudioso de los medios de comunicación; Marshall McLuhan: “una pistola en sí misma no puede ser buena o mala; el arma está ahí. Si la ocupas para matar a alguien le estás dando un mal uso, pero si te vas a un campo a practicar el tiro al blanco puede ser hasta recreativo. Todo está en el uso que le des”.

García Niño coincide al referir que luego de ver este tipo de programas nadie sale “a la calle echando balazos o queriendo matar a su vecina”. El receptor es tan racional que observa y llega a la conclusión: en definitiva, estos programas no inducen a la violencia.

Sin embargo, hubo manifestaciones abiertas de algunos grupos contra la violencia en televisión; uno de ellos fue En los medios, a favor de lo mejor, “representante” de “un centenar” de agrupaciones de toda índole. La Cruzada nacional contra la violencia en los medios de comunicación que éste organizó reunió cerca de seis millones de firmas.

Pedro Andrés Pérez Vignola, director de la Confederación Obrero Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Xalapa, organismo que participó en esta campaña, explica: “todos aquellos programas que de algún modo induzcan o den ideas para que las personas cometan delitos entran en la crítica que presentamos”.Danny Trejo - xalapo.com

Según Pérez Vignola se realizaron estudios entre delincuentes, cuyos resultados arrojaron que las lecturas y las series de televisión que suelen ver tienen un contenido alto de violencia, lo que -en opinión de los coordinadores de la campaña- genera conductas agresivas y delictivas. Los programas de nota roja apelan al morbo natural de las personas, algo que sin duda no representa un valor que deba alentarse entre los habitantes del país, opinó.

Carlos Payán Velver, fundador del diario La Jornada, ha declarado a los medios que “estos programas están demasiado cargados de sangre, de cosas íntimas y de violencia familiar; en ellos se rompe con los derechos de la gente que se entrevista” (La Crónica, 7 de noviembre).

Lo cierto, según una encuesta publicada por Reforma, es que un alto porcentaje de la población que vive en el Distrito Federal está de acuerdo con el contenido de estos programas. Según las cifras, 46 por ciento está conforme con los programas policiacos, mientras que el mismo porcentaje desaprueba su transmisión, solo ocho por ciento no supo qué opinar.

Por otro lado, 54 por ciento cree que estos programas influyen en la delincuencia, 41 por ciento que opina lo contrario y cinco por ciento que no sabe.

Otra de las lecturas de este fenómeno se relaciona con la libertad de expresión.

Para el vicepresidente de noticieros y programas informativos de TV Azteca, Sergio Sarmiento, la salida del aire de Ciudad desnuda es un atentado a la libertad de expresión. Manifestó estar en desacuerdo, pues no existe relación alguna entre la violencia y el programa televisivo. Estaría conforme -dijo- si al terminar las emisiones de Ciudad desnuda bajaran los índices delictivos en las principales urbes del país.

Para Sergio Victoria, “si esto no sucede entonces todos darán cuenta de que el problema no es la televisión ni lo que se difunde, sino cosas externas, muy complejas, presentes en este tipo de acciones”.

En tanto, Arturo García Niño dice que no se atreve a censurar:

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El conductor de Hechos de Veracruz concluye que es muy fácil destacar lo negativo; mucha gente no ve las cosas buenas alrededor de estos programas, y piensa que la versión local de Ciudad desnuda “no es un programa “amarillista” de exposición, sino de búsqueda de opciones y proposiciones, como los casos en que se encontraban niños abandonados para quienes se consiguió albergue en menos de un día”.

El hecho es que, apología de la violencia o no, dos de los programas policiacos más vistos en el país salen del aire. Por lo que a Pedro Andrés Pérez Vignola toca, la propuesta de En los medios, a favor de lo mejor consiste en que los espacios destinados a estas dos emisiones tengan programas con mensajes positivos, “más acordes con lo que los mexicanos queremos”.

 

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