Xalapa la sin Feria

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Feria de las Flores - xalapo.com

Feria de las Flores


Desde los apretujones de la pintoresca y tradicional Feria de las Flores en los Lagos, hasta la invasión de cholos y sayos cuando se llevaba a cabo en la entonces lejana central de abastos, tal parece que durante muchos años Xalapa no ha tenido nada que celebrar.

Allá en los entrañables noventas cada mes de abril en el paseo de los lagos se daban cita miles de asistentes a la tradicional Feria de las Flores. Se trataba de la instalación comercial a lo largo del circuito, donde lo principal a mercar eran las flores y plantas de ornato. Había también artesanías y productos regionales; fayuca y chinerías: lo mismo juguetes de plástico que artículos para el hogar; ropa de moda, el señor de las cobijas, puestos de tacos al pastor, pizzas, el pan de feria, fresas con crema y los juegos como el de cayucos, tiro al blanco y aros.

Ya en la última parte de la feria la verdadera atracción para los chamacos de secundaria y prepa eran los juegos mecánicos. Fue en los lagos donde se divisó por primera vez en Xalapa aquél aparato monstruoso en forma de martillo que dejaba boca a bajo a quienes con gritos expresaban su emoción, mientras los de abajo solo miraban boquiabiertos.

De igual modo recordamos con mucha añoranza cómo en estos años el Paseo de los Lagos se convertía espacio de una gran verbena popular hacia finales del mes de octubre con una gran muestra de ofrendas.

Rayando los dos miles el recinto ferial había sido llevado a la central de abastos, que en aquél entonces parecía un lugar muy retirado de la mancha urbana. Parecía el sitio ideal para congregar a los miles de asistentes que sufrían los conglomeración de los Lagos, un lugar idóneo para la presentación de espectáculos y conciertos masivos, tal y como fue con diversos artistas en el palenque, teatro del pueblo, e incluso años más atrás en la nostálgica “Rockola Coca Cola”.Los Lagos - xalapo.com

Sin embargo con la ampliación del recinto los problemas no se hicieron esperar. El primero de ellos era la ubicación porque, como reitero, en aquellos años cuando ni existía la Plaza Américas, llegar al lugar resultaba una verdadera odisea. Total desorganización en los polvosos estacionamientos y un dispositivo de seguridad exagerado donde los sutiles y finos policías municipales lo mismo intimidaban con sus revisiones a niños, jóvenes y anciano: ¡vaya!, parecía que se quería entrar a un CERESO y no a una feria de pueblo.

Ya de “flores” poco a poco iba quedando nomás el nombre, porque la iniciativa privada, que ya participaba ampliamente en la organización del evento, priorizaba la comercialización y muestra de otros productos al punto de transformar a la feria en un vulgar tianguis.

Por otra parte nadie sabe cómo aparecieron, pero aún con todo y las groserías de los gendarmes, de pronto desfilaban por los pasillos del recinto banditas de cholos, de playeras gigantes y luces rubios en los cabellos, cuyo andar desafiaba con quebrar el ambiente familiar que en décadas pasadas era la bandera de tal celebración. Los pleitos y madrizas eran la noticia: la Feria de las Flores ya no era un lugar seguro.

Fue así como los xalapeños prefirieron emigrar a una Feria del Café en Coatepec, o a la de Banderilla (antes Feria del Chicharrón), que en un efecto inverso a la de la capital repuntaban no solo en asistentes sino en organización y calidad.

El rotundo fracaso hizo que las puertas de la Central de Abastos se cerraran para siempre a la Feria de las Flores.

¿Y en Xalapa qué hay?

Si usted piensa que se trata de un asunto poco relevante el hecho de que la capital del estado no tenga una feria emblemática como otras ciudades del estado, aun cuando en épocas de la colonia era la más famosa de la Nueva España, me parece que la siguiente reflexión podría arrojar a usted algunas luces.

El fenómeno de la desaparición de la Feria de las Flores no viene solo: la ausencia de insignia ciudadana y promoción turística en la capital de Veracruz es el talón de Aquiles de todas las administraciones municipales. ¿Qué hay de bueno en Xalapa?, ¿qué es lo propio de esta ciudad?, aquello que los naturales presuman a los cuatro vientos y funcione como estandarte, como parte de la cultura e idiosincrasia; aquello por lo que los fuereños estén dispuestos a gastarse su dinero en esta ciudad…

Ninguna administración municipal, me atrevo a decir de las últimas dos décadas, ha incentivado la creación de una verdadera marca ciudad para la capital: invertir en congresos, festivales, eventos culturales y artísticos, apoyo a empresarios y por supuesto ferias tradicionales, son estrategias que han detonado el desarrollo turístico en diversas ciudades y entidades; en cambio en Xalapa, los palos al aire de la actual administración municipal van desde el pago a terceros por la creación de un directorio turístico web, hasta un gris “Festival de las flores” en el paseo de los lagos.

Las ideas vuelan, los apoyos los escatiman, las inversiones bien pichicateadas; está claro, la prioridad es otra. Paradójicamente la demagogia se va en discursos que recalcan la necesidad de implementar políticas que atraigan el turismo e incentiven el comercio.

¿Habrá alguna vez más en Xalapa una feria que recupere las viejas glorias de la Feria de las Flores?

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